Bueno, lo cierto es que echamos mucho de menos a las feministas, en general, en los necesarios debates sobre las relaciones de poder entre mujeres, entre lesbianas y a veces incluso nos cuestionamos ¿dónde está el feminismo en todo esto?.....¿P
or algún lado andará el feminismo lésbico, el lesbofeminismo, no? A la hora de entretejer discursos y reflexiones ... ¿Tienen algo que aportar a este debate las feministas de la igualdad? ¿Y las feministas de la diferencia? ¿las anarco-feministas tienen algo que decir ? ¿Tendrán algo que decir sobre la violencia y el maltrato lésbico, las feministas autónomas?¿y las feministas académicas? ¿ y las feministas institucionales? ¿Pero alguna de nosotras tiene absolutamente algo que decir desde el feminismo radical, sobre la violencia ejercida al interior de las relaciones lésbicas? ¿ Por favor, las necesitamos, alguna quisiera pronunciarse desde el eco-feminismo? ¿Alguna cyber -feminista que se oponga enérgicamente a los enfoques reduccionistas, asistencialistas y patriarco- burgueses implícitos en los discursos sobre nuestro derecho a la tolerancia y a la inclusión ? ¿Anda alguien por ahí?.....
Sí, es cierto... la violencia y el maltrato son una realidad en "las parejas del mismo sexo" y es un gran avance que desde el interior de los colectivos mixtos, desde las organizaciones LGBTI se trabaje seria y verdaderamente la visibilización de este hecho, y que se busquen soluciones concretas y eficaces para reivindicar el apoyo a las víctimas desde todos los marcos de referencia posibles ......pero algo tremendo se instala a nivel estructural si mientras esto va ocurriendo poco a poco ..... las feministas de todas las corrientes y visiones posibles del feminismo siguiéramos así calladas, auto-censuradas y políticamente paralizadas por miedo respecto al maltrato lésbico, dado que además, históricamente fue desde el feminismo -no desde otro lugar, recuerden - fue a partir de los análisis feministas radicales y subversivos sobre las relaciones de poder y la misoginia estructural que fuimos logrando llegar hasta aquí siquiera ..... sexo-género....identidad sexo-genérica....preferencia de género..... pareciera que logramos desenmarañar dicotomias opresoras y desprender al sexo y al deseo de los mandatos-constructos del género.... ¿ y ahora qué ?
¿Necesitamos las lesbianas , de cualquier identidad de género, servicios de apoyo y contención diferentes y separados de las demás mujeres maltratadas cuando hemos sido violentadas, agredidas, acosadas, violadas, y tenemos miedo y estamos buscando protección? ¿ Y si la mujer que nos ha maltratado trabaja o está en estrecha relación social o política con aquellas que trabajan defendiendo a mujeres víctimas de la violencia de género? ¿ Y si la mujer que nos ha maltratado es alguien respetada en
los círculos feministas? ¿Tenemos las mujeres feministas-lesbianas o no- algo que decir, algo que aportar al debate y la reflexión sobre las innegables situaciones de maltrato en las relaciones lésbicas? ¿Y qué propósito cumple el borrar, el eliminar los matices de la opresión por expresión de género de toda situación de maltrato lésbico? ¿Se ajustarán nuestras experiencias como mujeres lesbianas maltratadas, convenientemente al concepto homogeneizante e invisibilizador de "una relación de maltrato entre homosexuales" de la misma manera que hemos tratado de ajustarnos por años a los condones de los programas de "SEXO SEGURO " para tener que cortarlos y crear así nuestras pseudo- barreras de latex ? ¿Es lo mismo? ¿Es igual? ¿da igual si al fin y al cabo no es lo mismo ni es igual? ¿nos da igual que igual nos da seguir invisibilizadas como mujeres, como l-e-s-b-i- a- n-a- s ?
POr cierto y a modo de anuncio.... ¿nos estamos realmente protegiendo con barreras de latex y practicamos sexo seguro ? ....todo un temazo!!! Esperamos que sí....bueno, siempre y cuando no estemos en una relación de poder y violencia, donde para empezar, ni podremos negociar siquiera nada de nada .... y a parte, pensamos que no existe una barrera de latex lo suficientemente grande para protegernos emocionalmente al mantener una relacion erótico-afectiva con una maltratadora.
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Volviendo al coherentemente visibilizador informe de la ILGA de hace mas de tres años, entendiendo también que los mismos conceptos " violencia doméstica, violencia de pareja, violencia género"....al mismo tiempo que nos han ido sirviendo para nombrar, van excluyendo matices y aplanando la complejidad de las relaciones de poder patriarcal ....
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“Ya es hora de que reconozcamos que la violencia doméstica en parejas del mismo sexo es un problema social serio y que la tratemos dentro del contexto social particular de las relaciones gais y lésbicas”, señala Mira Alexis P. Ofreneo, profesora, psicóloga e investigadora que ha luchado por la causa de LGBT en el aula, en el consultorio y en el mundo académico. La actual presidenta de la organización lésbica filipina “Can’t Live in the closet, Inc.” (“No puedo Vivir dentro del Armario”) ha aconsejado durante 5 años a lesbianas y mujeres bisexuales víctimas de violencia:
“1 de cada 4 parejas del mismo sexo experimenta violencia doméstica. No podemos callar más tiempo”. En los últimos 30 años, “las mujeres se han organizado y han hecho labor política sobre la problemática de la violencia doméstica, definiéndola como un crimen contra las mujeres”.
Anteriormente considerada un asunto privado, la violencia doméstica se ha convertido en un tema público de derechos humanos y un problema legal, social, y psicológico reconocido. Al legitimizar la violencia doméstica como “violencia contra las mujeres”, el análisis feminista dominante dejó fuera la cuestión paralela de la violencia en las relaciones gais y lésbicas, y la violencia de una mujer hacia un hombre en parejas heterosexuales. La idea de que la violencia doméstica es necesaria para que los hombres puedan ejercer control sobre las mujeres en la sociedad descarta la posibilidad de que las mujeres puedan ser violentas o que los hombres pueden ser violentados.
Los pocos estudios que examinan la frecuencia de la violencia doméstica en parejas del mismo sexo indican que dicha violencia en relaciones gais y lésbicas es tan grave como la violencia doméstica en las parejas heterosexuales. *
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*Nota de Muacve: .....
hora de recordar que en las parejas heterosexuales entre un 90%- 98% de los casos se trata de un hombre ejerciendo control y violencia hacia una mujer. Para no seguir cayendo en las falacias, debemos seguir recordando que el reconocer un tipo de violencia no excluye visibilizar la otra... desafortunadamente ambas conviven en el patriarcado y se nutren entre sí.
ESTUDIOS ESTADÍSTICOSLos estudios sobre parejas lésbicas muestran que el índice estimado de abuso por parte de la compañera va del 17% al 73%; con índices generalmente más altos de abuso emocional (del 65% al 90%), en comparación con el abuso físico (del 8% al 60%) y la violencia sexual (del 5% al 57%). Los estudios en hombres gais mostraron que los casos de violencia física variaban del 11% al 47% y que los de violencia sexual iban del 12% al 55%. un resumen de los estudios sobre violencia doméstica heterosexual concluye que del 25% al 33% de las mujeres heterosexuales son agredidas por sus compañeros masculinos, mientras que
las investigaciones sobre violencia doméstica en gais y lesbianas indican tasas iguales o mayores respecto de la violencia doméstica heterosexual. Así, la violencia doméstica en parejas del mismo sexo ocurre con suficiente frecuencia como para no ser considerada una “anomalía” o una “excepción” al patrón general de violencia heterosexual del hombre hacia la mujer. Se cree que el abuso por parte de la pareja es el tercer mayor problema de salud en hombres gais, después del abuso en el consumo de drogas y el SIDA.
El heterosexismo enmascara la violencia en parejas del mismo sexoA pesar de su alta frecuencia y gravedad, la violencia doméstica en parejas del mismo sexo sigue siendo un problema social ampliamente desconocido. Los informes de incidentes domésticos violentos implican sobre todo a hombres que agreden a sus esposas o novias; las leyes de violencia doméstica no protegen explícitamente a gais y lesbianas o incluso los excluye claramente, y los recursos contra la violencia doméstica (organizaciones, refugios, agencias, servicios) se dirigen sobre todo a mujeres agredidas en relaciones heterosexuales. Tanto legisladores como personal médico, profesionales de la salud mental y trabajadores/as sociales cometen una falta al no proporcionar la ayuda adecuada a las parejas de gais y lesbianas en cuanto a la violencia doméstica.
“Las corrientes de pensamiento sobre violencia doméstica todavía se ciñen al género; son teorías heterosexistas que reiteradamente niegan la posibilidad de que haya víctimas masculinas así como autoras femeninas de la violencia”. Así, las parejas de gais y lesbianas generalmente han sido excluidas de los esfuerzos de intervención. Las normas heterosexistas dictan que los hombres nunca pueden ser vulnerables y que las mujeres nunca pueden ser violentas. Por esto, se espera que un hombre pueda defenderse de otro hombre, descartando la posibilidad de abuso del compañero gay. Por otra parte, se espera que una mujer sea acogedora y que no exhiba comportamientos violentos hacia otra mujer u hombre, como si se obviara la existencia del abuso en la pareja lésbica.
Las normas heterosexistas han contribuido al mito de la “agresión mutua”, es decir, que ambas partes en una pareja del mismo sexo actúan de forma idéntica en la violencia. La comunidad gay y lésbica se ha mantenido durante mucho tiempo en silencio en cuanto a la problemática de la violencia doméstica por miedo a que esto sea utilizado en su contra por una mayoría homofóbica. “negar, minimizar y racionalizar el abuso ha sido la manera en la que la comunidad se ha protegido contra una sociedad que busca razones para condenar a lesbianas y gais, tachándolos de enfermos y pervertidos”.
“Las corrientes de pensamiento sobre violencia doméstica todavía se ciñen al género; son teorías heterosexistas que reiteradamente niegan la posibilidad de que haya víctimas masculinas así como autoras femeninas de la violencia”.
El contexto particular de la violencia doméstica en relaciones gais y lésbicasAunque la violencia doméstica en las parejas homosexuales comparte semejanzas con la violencia doméstica en parejas heterosexuales, existen varias diferencias importantes. La más evidente y sobresaliente de ellas, el papel del heterosexismo y la homofobia; la singular forma de abuso llamada “outing” (“sacar del armario”); y el hecho de que las parejas del mismo sexo sean minoría, lo que provoca un relativo aislamiento social. La homofobia exteriorizada limita el acceso que gais y lesbianas tienen para recibir ayuda y apoyo (servicios, policía, terapeutas) y mantiene una carencia general de sensibilidad hacia las cuestiones gais y lésbicas. Las lesbianas y los gais temen que se revele su orientación sexual, por ello, puede que no busquen ayuda en los centros tradicionales que atienden la violencia doméstica. También puede ocurrir que sean reacios/as a hacer públicos los casos de abuso por miedo a las consecuencias negativas de revelar públicamente su orientación sexual. Una forma única de abuso en las relaciones homosexuales es la amenaza del “outing”, es decir, de revelar la orientación sexual de una persona a otras sin el consentimiento de esa persona. La amenaza de revelar la orientación sexual de su compañero/a a su familia, amigos/as, jefes/as, vecinos/as o a la sociedad en general se puede utilizar como una forma de control en la pareja. La revelación puede dar lugar a la pérdida del trabajo, de los sistemas de ayuda, e incluso de la custodia del niño. Esta amenaza también obliga al compañero o compañera a permanecer en la relación abusiva. La propia homofobia interiorizada de gais y lesbianas también influye en la situación de abuso en la pareja, ya sea que la homofobia esté en quien abusa o en la víctima. observaciones clínicas muestran que la mayoría de los hombres gais que se comportan abusivamente están manifestando un concepto negativo de sí mismos relacionado con los sentimientos interiorizados de odio y miedo sobre su propia homosexualidad. para la víctima gay o lésbica, la homofobia puede dar la sensación de que el abuso es parte de una relación intrínsecamente enfermiza. Otro factor que afecta a las parejas del mismo sexo es el aislamiento relativo de la marginada comunidad gay, a la que tanto la víctima como el/la agresor/a pertenecen. como consecuencia, la decisión de abandonar a una pareja violenta también tiene repercusiones en su vida social o en su comunidad, con la posibilidad de un aislamiento mayor. Los miembros de la comunidad también enfrentan el dilema de tratar tanto con la “víctima” como con el/la “agresor/a”, además de que la pareja gay o lésbica puede haber perdido el apoyo de familia y amigos debido a su orientación sexual, factores que se suman para favorecer su aislamiento.
FUENTE : "La Salud de las Lesbianas y mujeres bisexuales: Cuestiones Locales, Preocupaciones Comunes" Informe de La ILGA , año 2006
* ILGA
http://www.ilga.org/ ( International Lesbian and Gay Association)
** ¡Gracias a Teresa Meana por la maravillosa anécdota sobre las inercias invisibilizadoras de convertirnos a las lesbianas en una
L delante de la
G delante de la
B y después la
T!