martes, 30 de junio de 2009

LAS LESBIANAS SIN APOYO ADECUADO EN LOS REFUGIOS DE EMERGENCIA CANADIENSES -

Desde Canadá, Suzie Bordelau, del Groupe d'intervention en violence conjugale chez les lesbiennes afirma que las mujeres lesbianas no tienen el apoyo adecuado cuando son maltratadas, y explica que en muchos casos los recursos que supuestamente son para las mujeres maltratadas terminan re-victimizando a las lesbianas maltratadas cuando acuden a ellos. Bordelau sostiene que se sigue interviniendo-en Canadá- siguiendo un modelo heterocéntrico de violencia en la pareja formada por un hombre y una mujer, que no tiene nada que ver con lo que una lesbiana maltratada por su pareja vive a diario. Además en las casas tipo refugio, en las casas de acogida no las aceptan siquiera, pues, nos cuenta, habría que intervenir también trabajando desde la base, desde la raiz , sobre los prejuicios miopes y lesbofóbicos de las mismas trabajadoras y residentes de los albergues. Sin embargo, muchas veces, el contexto de penuria en el que ellas mismas sobreviven durante el trabajo frente a la violencia de género en Canadá no facilita para nada la adaptación de sus servicios a las necesidades especificas de las lesbianas-entrenamientos y módulos de sensibilización anti-lesbofobia...por ejemplo.


Es por ello que todavía es más dificil para una lesbiana maltratada el pensar siquiera en verse obligada a tener que hacer una salida del clóset-del armario- multiple y sin red al vacio: frente a la policia, frente a desconocidos, frente a su gente más cercana, así que una lesbiana maltratada está particularmente aisladas dado que su comunidad y la comunidad en general aceptan muy mal la realidad del maltrato en relaciones entre mujeres.
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Desde luego... qué atrasadas están aún en Canadá ... hay que ver! que hasta un montón de panfletos con información e incluso hasta videos para la visibilización y la concienciación sobre esta realidad han tenido que hacer las pobres por allá --- es más... hasta un centro de Solidaridad Lésbica tienen en funcionamiento desde el año pasado. . .
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-Para ver estos videos en francés, están en la página del Centro de Solidaridad Lésbica que abrió sus puertas el pasado mes de septiembre en Montreal. Su coordinadora es Selon Karol O’Brien. http://www.solidaritelesbienne.qc.ca/ FELICIDADES POR UN MAGNÍFICO Y MUY NECESARIO TRABAJO, MERCI MERCI ....COMPAÑERAS.
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domingo, 21 de junio de 2009

Aún luchando... - un testimonio


HA PASADO YA MUCHO TIEMPO!!!!!
TANTAS COSAS VIVIDAS!!!!TANTOS PROBLEMAS SUPERADOS!!!!
Y DIA A DIA VIVIENDO TANTOO!!!!!!
TOCAS PUERTAS....RECIBES UNA RESPUESTA....A VECES BUENA.. A VECES DE APOYO.... A VECES, LA MAYORIA, DE RECRIMINACIÓN!!!!! COMO SI TÚ MISMA FUESES CULPABLE DE QUE TE HAYAN MALTRATADO...

NO SÉ SI LA GENTE SABE A VECES LO QUE HACE O LO QUE DICE.....CREO QUE NO SON CONSCIENTES SIQUIERA DEL DAÑO QUE TE HACEN POR DECIRTE CIERTAS COSAS TAN A LA LIGERA !!


MIS AMIGAS y AMIGOSSSSSS, POR EJEMPLO!!!!!! YO LOS AMO!!!!!!!! LOS ADORO!!!!!!!!PERO CREO QUE NO SE IMAGINAN EL DAÑO QUE ME HACIAN CUANDO YO BUSCABA SU AYUDA, CUANDO ACUDÍA HECHA POLVO A ELLOS, CON LA AUTO-ESTIMA POR EL PISO Y SÓLO RECIBIA RECRIMINACIONES Y PALABRAS DURAS DE SU PARTE, YO LLEGABA HECHA MIERDA Y ENCIMA ELLOS ( SIN SABERLO EHHHH), ME REMATABAN DURAMENTE CON SUS COMENTARIOS- CON LA MEJOR DE SUS INTENCIONES- AY ...NENES Y NENAS, YO ESTABA MUY MAL, MUY CONFUNDIDA, TAN VULNERABLE !!!!!! AÚN ESTABA ENAMORADA DE ELLA ...NO LO SÉ..ES ABSURDO... PENSARAN, PERO SÉ QUE NO LO HACIAN POR MAL, SÉ QUE MIS AMIGOS ME QUIEREN...Y YO A ELLOS...AUNQUE CON SUS OPINIONES SOBRE ELLA TAMBIÉN ME HICIERAN MUCHO DAÑO.

YO CONOCÍ LA PARTE MÁS HUMANA DE ESTA MUJER QUE ME MALTRATÓ, LA PARTE MÁS BUENA,LA PARTE DE LA QUE YO REALMENTE ME ENAMORÉ,LA PARTE QUE ME HACIA PERDER LA RAZÓN.... LA ESPERANZA DE QUE TODO FUERA A SER DIFERENTE.

EN MEDIO DE ESTAR SIENDO YO MALTRATADA POR ELLA, ME DOLIA A VECES QUE HABLARAN TAN MAL DE ELLA, PERO ¿SABEN POR QUÉ? PORQUE A PESAR DE TODA LA MIERDA QUE VIVÍ JUNTO A ELLA, ERA MI PAREJA, LA MUJER QUE YO ELEGÍI, LA MUJER A LA QUE YO AMÉ PROFUNDAMENTE, A PESAR DE TODO LO MALOOOOOOOOO,LO SÉ AMIGAS y AMIGOS, NO ERA LA MEJOR PERSONA, PEROOOOOOOOO......

FUE MUY DIFICIL, TAN DIFICIL...

PERO AHORA VOY "PA" LANTE"SIN MIRAR ATRAS"

Y SEGUIR LUCHANDO PARA QUE A OTRA MUJER NO LE PASE LO MISMO QUE A MI.....Y QUE TENGA LAS AYUDAS QUE TIENE QUE TENER TODA MUJER , SIN MIRAR , RAZA, COLOR, DINERO NI SEXUALIDAD !!!!ANTE TODO SOMOS MUJERES QUE ESTAMOS SIENDO MALTRATADAS POR NUESTRA PAREJA !!!!!!

CUANDO SE AMA...SE AMA... PERO SIN VIOLENCIA...POR MUCHOS O POCOS ERRORES QUE UNA TENGA......EHHHHHH ....NADA DE VIOLENCIA.....

AMOR ES AMOR .

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jueves, 4 de junio de 2009

EN EL AÑO 2006, LA ILGA* YA INCLUÍA LA VIOLENCIA LÉSBICA COMO UN TEMA DE SALUD PÚBLICA ....

En un informe publicado primero en inglés en el mes de marzo del 2006 " La Salud de las Lesbianas y mujeres bisexuales: Cuestiones Locales, Preocupaciones Comunes" y re-editado después en el 2007, La ILGA* ya se ocupaba de la violencia al interior de las relaciones lésbicas como un tema principal de salud, junto a las ETS, al cáncer cérvico-uterino y cáncer de mama entre otros, afirmando claramente :

"Las organizaciones de Derechos Humanos se han dedicado a concienciar sobre la particularidad de la violencia perpetrada contra las mujeres, incluida la violencia doméstica, no obstante, la violencia doméstica dentro de las parejas del mismo sexo es un tema tabú..... ésta puede tomar muchas formas: violencia física, acoso sexual, abuso emocional, control social o económico.... El miedo a ser estigmatizada en un mundo heterosexual, la percepción de la pareja lésbica como único refugio ante una sociedad discriminadora, y la propia imagen de la lesbiana como mujer fuerte, hacen que muchas veces se subestime o ignore este problema incluso en el seno del colectivo lésbico o en la comunidad LGBT en general. En cuanto a la actitud lesbofóbica, varias organizaciones están estudiándola como una doble discriminación: de género y por orientación sexual. Debido a su doble naturaleza, es necesario que la investigación se haga por separado de aquella sobre la homofobia y los hombres gais. (Imagen del graffiti “Que no te callen” de A. Murillo, ganador del V Certamen Nacional de Graffiti de Argamasilla de Alba. España )

“Entonces me empujó contra el marco de la puerta y recibí puñetazos y patadas en la entrepierna. Realmente me asusté mucho, estaba siendo retenida y agredida, y no podía hacer nada. Entonces me tiró al suelo, y poniéndose encima de mí, golpeó mi cabeza contra el suelo

(Testimonio de una lesbiana que explica su experiencia de abuso por parte de su compañera de relación de 4 años - Walsh, 1996)

Y...¿ Debiera sorprendernos tanta visibilidad y claridad sobre el tema, dado que aún en el 2009....pareciera que TODAVIA se mantiene el tabú en una desafortunadamente gran mayoría de los ámbitos políticos lésbicos y/o/ ay! feministas....?


Como lesbianas feministas, cuando nosotras leemos las palabras "violencia doméstica dentro de las parejas del mismo sexo" o cuando en otros artículos leemos " las víctimas homosexuales de la violencia de pareja"... vemos de nuevo re-aparecer los malabarismos nominales invisibilizadores, prestidigitadores contínuos con la identidad lésbica y nos cuesta ver siquiera reflejadas a las LESBIANAS en situación de maltrato y violencia - con todas sus letras simbólicamente mayúsculas - por que las lesbianas son sobrevivientes a diario no sólo de la violencia misógina patriarcal- sólo por el hecho de ser violentadas como mujeres también- sino también sobrevivientes de la lesbofobia-por el hecho de estar siendo maltratadas al interior de una relación entre mujeres .....aparte..... encima, nunca dejarán de sorprendernos francamente algunas afirmaciones lanzadas a la ligera sobre las diferencias entre mujeres heterosexuales maltratadas y lesbianas maltratadas, cómo queda implícita la clara e irrefutable distincion entre entre:


1.Las mujeres sobrevivientes de la violencia machista patriarcal

2.Las mujeres sobrevivientes de la violencia machista patriarcal

¿....Cuál es la diferencia? pues.... que unas -adivinen cuáles-, además de sobrevivir a diario la violencia machista y la misoginia- luego, por estar/ser lesbianas- además sobreviven la lesbofobia y ENCIMA están inmersas en relaciones de poder asimétrico con otras mujeres que decidieron- siguiendo una lógica patriarcal despreciable- ser controladoras y violentas con ellas - por que pueden y les funciona, y sobre todo porque continúan beneficiándose de la impunidad, el silencio, el miedo y la censura que nos rodea al tratar seriamente y como corresponde este tema ..... Es el entorno que calla el que refuerza la impunidad. Así, maltratando a su pareja, encima están no sólo agrediéndose a sí mismas, también agrediéndonos a todas nosotras de paso, al beneficiar estructuralmente, con su violencia, al status quo de la heteronormatividad y a la cultura de los silencios....

Sabemos que el sufrir la lesbofobia en carne propia - como potente arma de control patriarcal- no es exclusivo de las mujeres lesbianas y bisexuales, dado que también es usada en contra de las niñas y mujeres heterosexuales para mantenerlas en "su sitio" si demuestran demasiada independencia o no claudican ante "sus obligaciones" heterosexuales y heteronormativas( véase por ejemplo... el tener que estar disponibles y al servicio de los hombres y sus necesidades y prioridades) . Pero convengamos que en el caso de las lesbianas, la lesbofobia es un plato de cada día. A una lesbiana que ha sido maltratada por su pareja ..... no sólo se la silencia en su relación interpersonal de violencia y a nivel estructural debido a la violencia institucional e institucionalizada que vive directamente cuando trata de pedir ayuda-si es que decide acudir a las instituciones patriarcales- sino que también se la silencia cuando la invisibilizamos ya de entrada al hablar de violencia- sin siquiera nombrar el MALTRATO L-É-S-B-I-C-O...que queda transformado convenientemente en alusiones a la violencia LGBTI o como "una violencia doméstica entre homosexuales". Hey!!!!! Ni todas las mujeres que fuimos maltratadas en una relación erótico-afectiva, somos heterosexuales, ni todas las mujeres maltratadas en relaciones del mismo sexo nos identificamos con ser una L antes de una G antes de una B una T y una I * Algunas de nosotras somos incluso L-E-S-B-I-A-N-A-S y algunas incluso somos F-E-M-I-N-I-S-T-A-S sí! qué tremendo! con lo estigmatizada que está la palabrita, pero es que nos gusta tanto escribirla letra a letra y en Mayúscula .... incluso, qué mania!



Bueno, lo cierto es que echamos mucho de menos a las feministas, en general, en los necesarios debates sobre las relaciones de poder entre mujeres, entre lesbianas y a veces incluso nos cuestionamos ¿dónde está el feminismo en todo esto?.....¿Por algún lado andará el feminismo lésbico, el lesbofeminismo, no? A la hora de entretejer discursos y reflexiones ... ¿Tienen algo que aportar a este debate las feministas de la igualdad? ¿Y las feministas de la diferencia? ¿las anarco-feministas tienen algo que decir ? ¿Tendrán algo que decir sobre la violencia y el maltrato lésbico, las feministas autónomas?¿y las feministas académicas? ¿ y las feministas institucionales? ¿Pero alguna de nosotras tiene absolutamente algo que decir desde el feminismo radical, sobre la violencia ejercida al interior de las relaciones lésbicas? ¿ Por favor, las necesitamos, alguna quisiera pronunciarse desde el eco-feminismo? ¿Alguna cyber -feminista que se oponga enérgicamente a los enfoques reduccionistas, asistencialistas y patriarco- burgueses implícitos en los discursos sobre nuestro derecho a la tolerancia y a la inclusión ? ¿Anda alguien por ahí?.....

Sí, es cierto... la violencia y el maltrato son una realidad en "las parejas del mismo sexo" y es un gran avance que desde el interior de los colectivos mixtos, desde las organizaciones LGBTI se trabaje seria y verdaderamente la visibilización de este hecho, y que se busquen soluciones concretas y eficaces para reivindicar el apoyo a las víctimas desde todos los marcos de referencia posibles ......pero algo tremendo se instala a nivel estructural si mientras esto va ocurriendo poco a poco ..... las feministas de todas las corrientes y visiones posibles del feminismo siguiéramos así calladas, auto-censuradas y políticamente paralizadas por miedo respecto al maltrato lésbico, dado que además, históricamente fue desde el feminismo -no desde otro lugar, recuerden - fue a partir de los análisis feministas radicales y subversivos sobre las relaciones de poder y la misoginia estructural que fuimos logrando llegar hasta aquí siquiera ..... sexo-género....identidad sexo-genérica....preferencia de género..... pareciera que logramos desenmarañar dicotomias opresoras y desprender al sexo y al deseo de los mandatos-constructos del género.... ¿ y ahora qué ?



¿Necesitamos las lesbianas , de cualquier identidad de género, servicios de apoyo y contención diferentes y separados de las demás mujeres maltratadas cuando hemos sido violentadas, agredidas, acosadas, violadas, y tenemos miedo y estamos buscando protección? ¿ Y si la mujer que nos ha maltratado trabaja o está en estrecha relación social o política con aquellas que trabajan defendiendo a mujeres víctimas de la violencia de género? ¿ Y si la mujer que nos ha maltratado es alguien respetada en los círculos feministas? ¿Tenemos las mujeres feministas-lesbianas o no- algo que decir, algo que aportar al debate y la reflexión sobre las innegables situaciones de maltrato en las relaciones lésbicas? ¿Y qué propósito cumple el borrar, el eliminar los matices de la opresión por expresión de género de toda situación de maltrato lésbico? ¿Se ajustarán nuestras experiencias como mujeres lesbianas maltratadas, convenientemente al concepto homogeneizante e invisibilizador de "una relación de maltrato entre homosexuales" de la misma manera que hemos tratado de ajustarnos por años a los condones de los programas de "SEXO SEGURO " para tener que cortarlos y crear así nuestras pseudo- barreras de latex ? ¿Es lo mismo? ¿Es igual? ¿da igual si al fin y al cabo no es lo mismo ni es igual? ¿nos da igual que igual nos da seguir invisibilizadas como mujeres, como l-e-s-b-i- a- n-a- s ?


POr cierto y a modo de anuncio.... ¿nos estamos realmente protegiendo con barreras de latex y practicamos sexo seguro ? ....todo un temazo!!! Esperamos que sí....bueno, siempre y cuando no estemos en una relación de poder y violencia, donde para empezar, ni podremos negociar siquiera nada de nada .... y a parte, pensamos que no existe una barrera de latex lo suficientemente grande para protegernos emocionalmente al mantener una relacion erótico-afectiva con una maltratadora.

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Volviendo al coherentemente visibilizador informe de la ILGA de hace mas de tres años, entendiendo también que los mismos conceptos " violencia doméstica, violencia de pareja, violencia género"....al mismo tiempo que nos han ido sirviendo para nombrar, van excluyendo matices y aplanando la complejidad de las relaciones de poder patriarcal ....



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“Ya es hora de que reconozcamos que la violencia doméstica en parejas del mismo sexo es un problema social serio y que la tratemos dentro del contexto social particular de las relaciones gais y lésbicas”, señala Mira Alexis P. Ofreneo, profesora, psicóloga e investigadora que ha luchado por la causa de LGBT en el aula, en el consultorio y en el mundo académico. La actual presidenta de la organización lésbica filipina “Can’t Live in the closet, Inc.” (“No puedo Vivir dentro del Armario”) ha aconsejado durante 5 años a lesbianas y mujeres bisexuales víctimas de violencia: “1 de cada 4 parejas del mismo sexo experimenta violencia doméstica. No podemos callar más tiempo”. En los últimos 30 años, “las mujeres se han organizado y han hecho labor política sobre la problemática de la violencia doméstica, definiéndola como un crimen contra las mujeres”.

Anteriormente considerada un asunto privado, la violencia doméstica se ha convertido en un tema público de derechos humanos y un problema legal, social, y psicológico reconocido. Al legitimizar la violencia doméstica como “violencia contra las mujeres”, el análisis feminista dominante dejó fuera la cuestión paralela de la violencia en las relaciones gais y lésbicas, y la violencia de una mujer hacia un hombre en parejas heterosexuales. La idea de que la violencia doméstica es necesaria para que los hombres puedan ejercer control sobre las mujeres en la sociedad descarta la posibilidad de que las mujeres puedan ser violentas o que los hombres pueden ser violentados. Los pocos estudios que examinan la frecuencia de la violencia doméstica en parejas del mismo sexo indican que dicha violencia en relaciones gais y lésbicas es tan grave como la violencia doméstica en las parejas heterosexuales. *
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*Nota de Muacve: .....hora de recordar que en las parejas heterosexuales entre un 90%- 98% de los casos se trata de un hombre ejerciendo control y violencia hacia una mujer. Para no seguir cayendo en las falacias, debemos seguir recordando que el reconocer un tipo de violencia no excluye visibilizar la otra... desafortunadamente ambas conviven en el patriarcado y se nutren entre sí.

ESTUDIOS ESTADÍSTICOS
Los estudios sobre parejas lésbicas muestran que el índice estimado de abuso por parte de la compañera va del 17% al 73%; con índices generalmente más altos de abuso emocional (del 65% al 90%), en comparación con el abuso físico (del 8% al 60%) y la violencia sexual (del 5% al 57%). Los estudios en hombres gais mostraron que los casos de violencia física variaban del 11% al 47% y que los de violencia sexual iban del 12% al 55%. un resumen de los estudios sobre violencia doméstica heterosexual concluye que del 25% al 33% de las mujeres heterosexuales son agredidas por sus compañeros masculinos, mientras que las investigaciones sobre violencia doméstica en gais y lesbianas indican tasas iguales o mayores respecto de la violencia doméstica heterosexual. Así, la violencia doméstica en parejas del mismo sexo ocurre con suficiente frecuencia como para no ser considerada una “anomalía” o una “excepción” al patrón general de violencia heterosexual del hombre hacia la mujer. Se cree que el abuso por parte de la pareja es el tercer mayor problema de salud en hombres gais, después del abuso en el consumo de drogas y el SIDA.

El heterosexismo enmascara la violencia en parejas del mismo sexo
A pesar de su alta frecuencia y gravedad, la violencia doméstica en parejas del mismo sexo sigue siendo un problema social ampliamente desconocido. Los informes de incidentes domésticos violentos implican sobre todo a hombres que agreden a sus esposas o novias; las leyes de violencia doméstica no protegen explícitamente a gais y lesbianas o incluso los excluye claramente, y los recursos contra la violencia doméstica (organizaciones, refugios, agencias, servicios) se dirigen sobre todo a mujeres agredidas en relaciones heterosexuales. Tanto legisladores como personal médico, profesionales de la salud mental y trabajadores/as sociales cometen una falta al no proporcionar la ayuda adecuada a las parejas de gais y lesbianas en cuanto a la violencia doméstica. “Las corrientes de pensamiento sobre violencia doméstica todavía se ciñen al género; son teorías heterosexistas que reiteradamente niegan la posibilidad de que haya víctimas masculinas así como autoras femeninas de la violencia”. Así, las parejas de gais y lesbianas generalmente han sido excluidas de los esfuerzos de intervención. Las normas heterosexistas dictan que los hombres nunca pueden ser vulnerables y que las mujeres nunca pueden ser violentas. Por esto, se espera que un hombre pueda defenderse de otro hombre, descartando la posibilidad de abuso del compañero gay. Por otra parte, se espera que una mujer sea acogedora y que no exhiba comportamientos violentos hacia otra mujer u hombre, como si se obviara la existencia del abuso en la pareja lésbica.

Las normas heterosexistas han contribuido al mito de la “agresión mutua”, es decir, que ambas partes en una pareja del mismo sexo actúan de forma idéntica en la violencia. La comunidad gay y lésbica se ha mantenido durante mucho tiempo en silencio en cuanto a la problemática de la violencia doméstica por miedo a que esto sea utilizado en su contra por una mayoría homofóbica. “negar, minimizar y racionalizar el abuso ha sido la manera en la que la comunidad se ha protegido contra una sociedad que busca razones para condenar a lesbianas y gais, tachándolos de enfermos y pervertidos”.

“Las corrientes de pensamiento sobre violencia doméstica todavía se ciñen al género; son teorías heterosexistas que reiteradamente niegan la posibilidad de que haya víctimas masculinas así como autoras femeninas de la violencia”.

El contexto particular de la violencia doméstica en relaciones gais y lésbicas

Aunque la violencia doméstica en las parejas homosexuales comparte semejanzas con la violencia doméstica en parejas heterosexuales, existen varias diferencias importantes. La más evidente y sobresaliente de ellas, el papel del heterosexismo y la homofobia; la singular forma de abuso llamada “outing” (“sacar del armario”); y el hecho de que las parejas del mismo sexo sean minoría, lo que provoca un relativo aislamiento social. La homofobia exteriorizada limita el acceso que gais y lesbianas tienen para recibir ayuda y apoyo (servicios, policía, terapeutas) y mantiene una carencia general de sensibilidad hacia las cuestiones gais y lésbicas. Las lesbianas y los gais temen que se revele su orientación sexual, por ello, puede que no busquen ayuda en los centros tradicionales que atienden la violencia doméstica. También puede ocurrir que sean reacios/as a hacer públicos los casos de abuso por miedo a las consecuencias negativas de revelar públicamente su orientación sexual. Una forma única de abuso en las relaciones homosexuales es la amenaza del “outing”, es decir, de revelar la orientación sexual de una persona a otras sin el consentimiento de esa persona. La amenaza de revelar la orientación sexual de su compañero/a a su familia, amigos/as, jefes/as, vecinos/as o a la sociedad en general se puede utilizar como una forma de control en la pareja. La revelación puede dar lugar a la pérdida del trabajo, de los sistemas de ayuda, e incluso de la custodia del niño. Esta amenaza también obliga al compañero o compañera a permanecer en la relación abusiva. La propia homofobia interiorizada de gais y lesbianas también influye en la situación de abuso en la pareja, ya sea que la homofobia esté en quien abusa o en la víctima. observaciones clínicas muestran que la mayoría de los hombres gais que se comportan abusivamente están manifestando un concepto negativo de sí mismos relacionado con los sentimientos interiorizados de odio y miedo sobre su propia homosexualidad. para la víctima gay o lésbica, la homofobia puede dar la sensación de que el abuso es parte de una relación intrínsecamente enfermiza. Otro factor que afecta a las parejas del mismo sexo es el aislamiento relativo de la marginada comunidad gay, a la que tanto la víctima como el/la agresor/a pertenecen. como consecuencia, la decisión de abandonar a una pareja violenta también tiene repercusiones en su vida social o en su comunidad, con la posibilidad de un aislamiento mayor. Los miembros de la comunidad también enfrentan el dilema de tratar tanto con la “víctima” como con el/la “agresor/a”, además de que la pareja gay o lésbica puede haber perdido el apoyo de familia y amigos debido a su orientación sexual, factores que se suman para favorecer su aislamiento.

FUENTE : "La Salud de las Lesbianas y mujeres bisexuales: Cuestiones Locales, Preocupaciones Comunes" Informe de La ILGA , año 2006

* ILGA http://www.ilga.org/ ( International Lesbian and Gay Association)

** ¡Gracias a Teresa Meana por la maravillosa anécdota sobre las inercias invisibilizadoras de convertirnos a las lesbianas en una L delante de la G delante de la B y después la T!



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miércoles, 1 de abril de 2009

VIOLENCIA EN RELACIONES INTIMAS ENTRE LESBIANAS

Violencia en relaciones íntimas entre lesbianas: Una realidad invisible

Por Fabiana Tron

Muchas de nosotras cuando finalmente decidimos salir del closet y entrar en la comunidad lesbiana, lo hacemos con el sueño de encontrar una comunidad cálida y amable. Estamos impacientes por encontrarnos con otras lesbianas, encontrar pareja sexual, hacer amigas, enamorarnos, encontrar un lugar donde las lesbianas no solo sean aceptadas, sino también celebradas. El camino para llegar a la comunidad pudo haber sido muy difícil, con personas tratando de detenernos para que no nos convirtiéramos en lo que somos, ridiculizándonos, rechazándonos, odiándonos...

El rechazo, la soledad y la violencia que se ha ejercido sobre nosotras puede ser tan fuerte que puede intensificar el deseo de encontrar en la comunidad lésbica la comunidad ideal, incluso muchas veces este deseo puede ser tan fuerte que tendemos a caer en el error de ignorar, no querer ver o incluso negar los problemas que existen en la comunidad lesbiana.

Lamentablemente las relaciones de violencia, que definimos más específicamente como de maltrato en relaciones íntimas entre lesbianas, son una realidad mucho más frecuente y sus consecuencias mucho más terribles de lo que suponemos.

Sin embargo, es una realidad invisibilizada, y lo que es peor aún en muchos casos absolutamente negada. Lo que suele suceder más a menudo es que tendemos a subestimar este tipo de relaciones y cuando las víctimas de maltrato nos animamos a comunicar nuestra situación generalmente escuchamos “No es para tanto” o “¿No estarás exagerando?”. Estas respuestas solo contribuyen a acentuar la situación de soledad y aislamiento que viven las víctimas de maltrato.

La resistencia que hemos encontrado a hablar de este tema ha sido mucho más grande de los que suponíamos cuando comenzamos el trabajo de Desalambrando *. Resistencia que ha llegado al punto de que el año pasado teníamos previsto realizar como parte del trabajo de investigación grupos focales con la idea de profundizar algunos aspectos sobre el tema de resolución de conflictos, hicimos una convocatoria amplia por varias listas y el resultado fue que absolutamente nadie llamó para participar, motivo por el cual tuvimos que modificar todo nuestro plan de trabajo para el año.

Mitos y prejuicios contribuyen a reforzar esta invisibilización y la resistencia que tenemos a hablar sobre este tema.

Mito 1: “Las mujeres no somos violentas” o “Una mujer no puede causar daño físico significativo” o “Solo las lesbianas masculinas son violentas”.

El sistema de creencias patriarcal sostiene un modelo de familia vertical, con un vértice constituido por el Jefe del Hogar, que siempre es el padre, y estratos inferiores donde son ubicados la mujer y l@s hij@s. Dentro de esta estratificación, el subsistema filial también reconoce cierto grado de diferenciación basada en el género, ya que los hijos varones son más valorados y, en consecuencia, obtienen mayor poder que las hijas mujeres. Este sistema de creencias va conformando a la vez roles familiares, así como los derechos y responsabilidades de l@s integrantes de la familia. También pautan los estereotipos acerca de lo que es o debe ser un hombre y lo que es o debe ser una mujer. Una de las características fundamentales del estereotipo de masculinidad es el que asocia a la misma con la fuerza, desde niños los varones son socializados para resolver problemas mediante actitudes muy competitivas o por la fuerza lo que los lleva a la conclusión desde muy temprana edad de que el uso de la fuerza es aceptable para resolver conflictos. Por el contrario, se concibe a las mujeres como más débiles y por lo tanto se las asocia con conceptos como dulzura, sumisión y obediencia.

Cuando estos estereotipos de género son naturalizados tenemos la idea muy generalizada de que las mujeres no son violentas. Si además partimos del supuesto de que las mujeres son tradicionalmente subordinadas, obedientes y agredidas por la sociedad lo que surge casi como conclusión lógica es que en una relación de pareja entre mujeres no puede haber violencia porque otra vez se parte del supuesto de que las relaciones que establecemos son igualitarias y comprensivas por naturaleza.

Las mujeres no somos ni buenas ni malas ni débiles ni fuertes ni comprensivas o dulces por naturaleza, cada una de nosotras hemos llegado a ser lo que somos gracias a nuestras particularísimas historias de vida en la cual los aspectos relacionados con la forma en hemos sido socializadas, entre ellos los valores culturales del sistema patriarcal tienen una relevencia fundamental

Mito 2: “El maltrato entre lesbianas, cuando existe, es diferente al heterosexual porque se trata de maltrato mutuo”.

La idea de que la violencia o maltrato entre lesbianas por lo general es una pelea en la cual ambas partes están implicadas es falsa y pone en grave peligro a las lesbianas maltratadas. No negamos la posibilidad de que existan relaciones de lesbianas en las cuales se produzcan peleas o relaciones en las que ambas se ataquen mutuamente, pero esto nada tiene que ver la lo que denominamos maltrato. Cuando hablamos de maltrato estamos hablando de relaciones donde existe un “patrón de conductas violentas y coercitivas por las cuales una lesbiana busca controlar los pensamientos, las creencias o las conductas de su compañera o castigarla por resistirse al control que quiere ejercer sobre ella". (Esta definición esta tomada de Bárbara Hart)Las resistencias a asumir que se está viviendo una situación de maltrato son fuertes y las posibilidades de que una lesbiana maltratada sea tomada en serio por aquellas/os a quienes acude son pocas; por eso, muchas veces la víctima prefiere creer que lo que le pasa es una “mera pelea doméstica”.

Las lesbianas maltratadas que reconocen que están en esa situación se refieren a la violencia que se produce en sus relaciones como formas de aterrorizarlas y someterlas y no como una pelea hogareña.

Muy probablemente, en algún momento la lesbiana que ha sido sistemáticamente maltratada por su compañera, ya sea psicólogica o físicamente, cometa un acto de violencia, pero esto no debe inducirnos a creer que se trata de maltrato mutuo. Muchas lesbianas maltratadas, después de haber cometido un acto violento hacia su compañera, creen que incurren en violencia mutua aunque lo hayan hecho una sola vez. Por general, la maltratada se avergüenza de su conducta y esto la lleva a culpabilizarse y a disculpar la acción de la maltratadora que desató la violencia.
Es como si pensara que sólo se puede identificar claramente como víctima si nunca ha ejercido violencia hacia la maltratadora: en los casos en que las lesbianas maltratadas se han defendido de forma más o menos violenta, son frecuentes los relatos en los que se muestran confundidas y no pueden reconocer claramente quién de las dos incurrió en maltrato. En muchos casos la maltratadora refuerza ese proceso de culpar a la víctima, que ha sido descripto por las especialistas en el tema como el fenómeno de "dar vuelta la realidad", y que tiene puede llevar a la víctima a estados confusionales graves.

Estos valores culturales que se internalizan en la familia son reforzados en las diferentes etapas de socialización por otras instituciones como la escuela, la iglesia, el club, en lo que se denomina “legitimación institucional de la violencia”. Esto se produce porque estas y otras instituciones reproducen el modelo de poder vertical y autoritario y de alguna u otra manera terminan utilizando métodos violentos para resolver conflictos institucionales, lo cual se transforma en un espacio simbólico propicio para el aprendizaje y la legitimación de las conductas violentas.
Las relaciones de maltrato entre lesbianas son posibles, entre otras cosas, porque al tener internalizada la jerarquía de valores constitutiva del sistema patriarcal, y al copiar muchas veces los roles del sistema heterosexual (muchas veces no tenemos otra opción, no conocemos otros) asumimos que la violencia es legítima y que puede ser ejercida contra nuestras compañeras.
El impacto del abuso de pareja, aunque sea experimentado por una lesbiana o por una mujer heterosexual, es el mismo. Sin embargo, en el caso de las lesbianas, el abuso ocurre en el contexto de la homofobia y el sexismo, entonces hay cosas que lo hacen diferente.

- Aunque conocemos bien el tipo de violencia que un hombre puede perpetrar contra una mujer, no estamos preparadas para que la violencia provenga de otra mujer. El saber esto causa un shock, nos hace sentir un profundo rechazo, más aislamiento. Es más difícil de definir, dado que las definiciones de abuso excluyen generalmente a las relaciones lesbianas. Y lo peor es que si la víctima esta envuelta en una relación cerrada, encontrará mucho menos soporte que otras mujeres, y se sentirá mucho más sola.

- La lesfobia social juega un papel fundamental.

Un aspecto importante que nos interesaba relevar era el tema de la lesbofobia social, frente a la pregunta ¿cómo se expresa la violencia por ser lesbianas? El 20% de las respuestas fue por homofobia/discriminación. La lesbofobia en el seno de la familia es todavía muy grande. El 26% de las consultadas frente a la misma pregunta contestó por comentarios despectivos en la familia. Esta situación hace que para una lesbianas sea mucho más dificil buscar apoyo en el ámbito familiar dado que probablemente le darán armas a ellos para que califiquen a las relaciones lesbianas de disfuncionales y miserables.

- Esta conducta se refuerza cuando no tenemos claramente asumida nuestra identidad lésbica, entonces nuestra compañera funciona como un espejo que refleja algo que queremos ser, pero que durante nuestra socialización nos enseñaron que estaba mal, era perverso, etc., y por tanto era válido atacar, destruir, etc. También se refuerza cuando debido a nuestra identidad hemos sufrido mucha violencia desde lo social y esa lesbofobia, rechazo, que recibimos no podemos descargarla de otra forma que no sea sino con la persona que tenemos más cerca, es decir, con nuestra compañera.

- El sistema de justicia no toma el abuso en una pareja lesbiana seriamente, poniendo a la mujer víctima de abuso en el serio riesgo de que la justicia no intervenga para protegerla.

- En realidad, muchas lesbianas no tienen a quien recurrir, porque con cualquier persona de las que puede hablar, incluyendo los servicios de apoyo, conocen a su pareja. Muchas sobrevivientes de abuso recalcan que no recibieron mucho apoyo de otras, dado que cuando mencionaron el hecho de estar siendo abusadas, la mujer que se suponía debía brindarle apoyo le respondía que no había forma de saber quién decía la verdad. Este es un punto que una mujer heterosexual rara vez o nunca debe enfrentar, que se ponga en duda su palabra cuando es víctima.

La violencia entre parejas no es un tema menor para la comunidad lesbiana. Si una lesbiana comparte su historia contigo, espero que puedas reconocer el gran esfuerzo que ella ha hecho para confiar en ti, y que la escuches apoyándola sin reprocharle o juzgarla.

Compartimos con las mujeres heterosexuales la violencia que el sistema ejerce sobre nosotras, a la que se suma la carga extra de violencia que recibimos como lesbianas. Creo que es imprescindible examinar y resignificar las identidades de género y las concepciones y estereotipos sociales sobre esas identidades. Estoy convencida de que la única manera de terminar realmente con la violencia de cualquier tipo que sea es desmantelar las ideologías sociales que aceptan la violencia como forma válida de resolver los conflictos de cualquier índole. En este sentido, lograr una sociedad sin violencia es una tarea de tod@s.


Bibliografía

Alvarez, Julia: “En el tiempo de las Mariposas”, Plume Books, 1995. 320 pp.

Ferreira, Graciela: “Hombres violentos mujeres maltratadas”, Buenos Aires, Sudamericana, 2da edición 1995, 430 pp.

Hart, Bárbara; "El Maltrato entre Lesbianas, un análisis" en: Kerry Lobel (editora) "Naming the Violence. Speaking Out About Lesbian Battering", The Seal Press, Seatle, 1986.

Renzetti, Claire; "Violent Betrayal; Partner Abuse in Lesbian Relationships"; Sage Publications, California, EEUU, 1992.

Capellino, Natalia: Aspectos psicosociales del hombre golpeador. En Vain, Leonor (coordinadora): Mujer golpeada, Buenos Aires, Editorial Besana, 1era edición, 1989.

Vila, Cristina; “Violencia familiar. Mujer golpeada” Opúsculos de derecho penal y criminología, apuntes de cátedra, facultad de medicina, 1987.

Pratt Minnie Bruce: “Gender Quiz, lunch, profits” en: “S/He”, Firebrand Books, Ithaca, New York, 1995.

Vain Leonor (coordinadora): “Mujer Golpeada”, Buenos Aires, Editorial Besana, 1era edición, 1989, 282 pp.

Kali Munro, M. Ed. “Hablando de abuso en una pareja lesbiana”, Internet, 2004.


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martes, 31 de marzo de 2009















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domingo, 29 de marzo de 2009

MÉXICO DF. -POSICIONAMIENTO POLÍTICO DEL ENCUENTRO FEMINISTA AUTÓNOMO frente al XI EFLAC


A LAS FEMINISTAS NIÑAS, MUJERES Y LESBIANAS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Nosotras niñas, mujeres y lesbianas Feministas Autónomas convocadas en el Encuentro Feminista Autónomo: haciendo comunidad en la Casa de las Diferencias, desde la rebeldía, la radicalidad y el gozo por las apuestas políticas que el feminismo ha aportado a nuestras vidas y a la construcción de comunidades de mujeres, le hacemos frente al clasismo, al racismo, al sexismo, a la colonización de nuestros cuerpos y de nuestra sexualidad. Por todo eso es que afirmamos nuestras posturas políticas:


Reconocemos a los encuentros feministas como ejercicios de radicalidad desde la complicidad entre mujeres, desde nuestros cuerpos, vidas y conciencias, lo cual implica existir sin ningún tipo de concesiones.

A casi 30 años de feminismo Latinoamericano y Caribeño y once encuentros feministas, es una oportunidad para reflexionar sobre el hacer político y la construcción ética de nuestro movimiento. Los encuentros feministas históricamente han sido y deben seguir siendo espacios construidos y defendidos por y para las mujeres, para debatir, intercambiar, convocar, denunciar, edificar alianzas, defender nuestros derechos, alimentar nuestras utopías y expresar la multiplicidad de nuestras visiones.

Organizar un encuentro feminista en sí mismo, significa un ejercicio político de nuestra ética y autonomía feminista, sin embargo, la organización de este décimo primer encuentro feminista se ha convertido en un espacio que refuerza a las instituciones patriarcales, vaciando y mercantilizando el contenido de las propuestas feministas, ejerciendo un discurso legitimador de prácticas opresoras para las mujeres.

El mal uso del mayor presupuesto de la historia de los encuentros, es un insulto ante la pobreza de las mujeres de la región, una expresión de ello son los salarios exorbitantes para la organización de dicho evento sacrificando las becas para la participación de un mayor número de compañeras.

El ocultamiento y retraso de la información así como la falta de transparencia en el uso de los recursos económicos pueden llevar a prácticas corruptas. Es indispensable entonces, contar con una obligatoria y permanente transparencia sobre los recursos obtenidos. Esa transparencia debió de ser antes y durante y debe realizarse al finalizar cada encuentro feminista.

Proponemos esto como un principio fundamental y rector de nuestra ética política.

Las decisiones por mayoría, levantando la mano solamente, votando como en la falacia de las democracias burguesas, ocultan lógicas patriarcales, niegan las reflexiones que reconocen las diferencias en las ideas.

Compañeras afrodescendientes, indígenas, lesbianas, pobladoras, que no tienen acceso al Internet o que no pertenecen a las redes tecnócratas, no han podido acceder a información ni a becas, en cambio se privilegia a los nuevos sujetos del feminismo y a quienes gozan de las prerrogativas de la sociedad neoliberal.

Los ejes temáticos no han sido decididos por las bases feministas, si no por las políticas emanadas de organismos trasnacionales que responden a intereses económicos propios y de los grandes capitales, ajenos a las necesidades y propuestas del feminismo latinoamericano.

La complicidad con un gobierno de pseudo izquierda y persecutor es un dato más en todo esto.

Nosotras soñamos y hacemos un feminismo horizontal, que ejercite mínimos comunes, alejados de las lógicas clasistas, racistas, heterocentristas e institucionales. No queremos un feminismo vaciado de contenido político crítico que se esconde en la categoría de género cuyo complicidad con el capitalismo neoliberal pretende controlar y definir nuestros espacios políticos, nuestros apuestas feministas, nuestros cuerpos, vidas y conciencias.

Queremos finalmente saludar a todas las feministas latinoamericanas y caribeñas que han venido con ilusión y buena fe. Las alentamos a ser parte de un feminismo crítico y contrahegemónico.

Desde la radicalidad y la autonomía, otro feminismo es posible.
Encuentro Feminista Autónomo

Marzo 2009, México, DF

http://www.feministasautonomasenlucha.blogspot.com/


FOTOS de la Intervención en el XI ENCUENTRO FEMINISTA EN MÉXICO DF. http://www.11encuentrofeminista.org.mx : Enviada por Alejandra Aguilar, Lesbiana Feminista AUTÓNOMA activando en la Colectiva Lésbica Feminista Mafalda del Sur de Chile. Concepción, que nos cuenta: "Fue muy increíble yo para mí fue un acto de rebeldía de todas comentábamos después que estábamos todas tiritando con nervios miedo y ansiedad porque habian hombres de guardias
por todos lados, las otras compañeras hicieron un cordón de seguridad para sacarnos de allá, aqui en el encuentro los hombres andan por todos lados por ahí nosotras habíamos echo un cordón de seguridad de 20 compañeras en caso de que nos agredieran así que el cordón se puso antes para protegernos y el mismo cordón nos sacó de las compañeras cuando terminanos de leer el texto
que fue un posicionamiento preparado en el encuentro autónomo por todas y gritamos

" SI QUEREMOS Y SI NOS DA LA GANA SER AUTONOMÍA LATINOAMERICANA"


"CUIDADO, CUIDADO AHORA EL PATRIARCADO SE VISTE DE MUJER HAMBRIENTA DE PODER "


"LUCHA LUCHA NO PARES DE LUCHAR POR UN ENCUENTRO LIBRE FEMINISTA Y POPULAR "


Fue increíble! salimos del lugar rodeadas por el cordón de seguridad, algunas trans nos insultaron hasta que se cansaron, pues andaban en el encuentro, por ahí supimos que una trans insultó a la Julieta le dijo cosas horribles como que nunca iba a ser hombre porque no le salían penes, está lleno de trans porque como son mujeres- dicen las organizadoras- tienen el derecho a estar ahí, hasta algunos hombres gay participando los hicieron pasar por medios de comunicacion para entrar - Mas allá de esto, para mí fue un acto de complicidad y autonomía con mis compañeras mira, queremos no participar de los talleres que están todos pauteados queremos hacer un taller aparte para conversar sobre los porqué de nuestro acto ... ayer hubo algunas discusiones sobre lo que pasó con "el tema autónomo" como nos llaman aquí y hemos tenido por la mayoría de las compañeras...hubo buena aceptación hemos repartido el posicionamiento a todas tratando de explicar nuestra denuncia y la propuesta que enviamos porque hicimos denuncia pero también propuesta, te mando las fotos ahora ..." Muchas Gracias, Compañera!

VIDEO DE LA INTERVENCIÓN

http://www.youtube.com/watch?v=5tLxlJJPwqs

Videorama Encuentro Feminista Autónomo

http://www.youtube.com/watch?v=NOup_TvhL34&feature=related


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jueves, 12 de marzo de 2009

Soy india
Escrito Por Patricia Karina Vergara Sánchez-

México
pakave@hotmail.com


Soy india.

Morena, chata de la cara,en un país obsesivamente racista.


Soy lesbiana,en una nación que compulsivamente me persigue.


Insisto,en la libertad de decidir sobre mi cuerpo,en territorio de quienes realizan leyes que buscan doblegarme.


No creo en su dios, aun cuando habito un estado opresivamente católico.


Invoco a las diosas, dentro de un patriarcado que hace miles de años intenta ocultarlas.


Participo en la lucha laboral, de un pueblo ya comerciado y en las manos del patrón.


Conozco la importancia de la labor contestataria,cuando en mi patria se encarcela a quien disiente.


Soy antiimperialista,viviendo al lado de Bush.


Soy gorda,en la cuna de la tortura estética, de la anorexia y de la bulimia.


He dado a luz,en una era que acabó con la esperanza, ya hace tiempo.


Le apuesto a la lucha libertaria, en el reino del televisor.


Soy pobre, en un planeta en donde comen migajas tantos millones de pobres.


Soy feminista,en una tierra hostil a la palabra mujer.


Soy mujer.


En un tiempo en que el feminicidio nos ha vuelto desechables.


Por supuesto, dicen que estoy loca, extremadamente loca.


Que soy rara, que me he vuelto extraña.


Que no tengo lugar en el mundo.


Entonces, no me queda de otra:

Tengo que darle nombre al racismo,

que señalar el desprecio,

que elegir sobre mi vida,

que armarme antipatriarcal,

que inventar la fe para dársela a mi hija,

que rebelarme contra el patrón,

que escribir por la libertad a las presas políticas

que denunciar al imperio,

que amar mi cuerpo,

que apagar el televisor,

que mostrar mis bolsillos,

que actuar contra la misoginia,

que buscar justicia para las mías,

que demandar castigo a los asesinos.



Es por todo ello, que no tengo más remedio que darles la mala noticia a las buenas y tranquilas conciencias: Estoy aquí.


Exigiendo a gritos,

la parte que me corresponde del mundo.

Y no voy a callarme la boca, ni a desaparecer
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domingo, 8 de marzo de 2009

"A Rio Revuelto...Ganancia del Patriarcado..."


Publicado el 1/12/2008

ACOSO MORAL EN LOS GRUPOS DE MUJERES

"Cualquier parecido con la realidad ...pura ganancia patriarcal"

Escrito por Esther Prado Bartolomé- Comenzó trabajando contra el maltrato lésbico desde un enfoque estructural, junto a Beth Leventhal, co-facilitando grupos de apoyo para lesbianas maltratadas, trabajando en la linea de crisis - 24 horas de emergencia y coordinando los servicios de acogida y refugio seguro en la Red para Lesbianas Maltratadas de Boston- formada en 1989 -"por sobrevivencia emocional " después de haber vivido ella misma maltrato y violencia patriarcal en su primera relación con una mujer lesbiana "durante casi cinco años". Nacida en Massachusetts " como por casualidad"- bolivianæspañola " de ensalada cochabam-madrileña", mada-mestiza-brinca-fronteras "por convicción ", activista latina feminista lesbiana "por suerte, por gusto y porque me da la gana! ". Autora de "¿Cuándo dejó lo personal de ser político? Autora del Proyecto-Convocatoria “¿Cuándo dejó lo personal de ser Político?- Reflexiones nómadas para acciones feministas frente al maltrato lésbico, el control y la violencia hetero-patriarco-estructural.
Es una dolorosa realidad, muchas activistas lo sabemos, algunas lo hemos vivido muy de cerca incluso, dentro de nuestros propios grupos de pertenencia, grupos de trabajo feminista, grupos de reflexión y acción, grupos más o menos radicales, más o menos duraderos... Refugios de acogida para Mujeres Maltratadas, Casas de Encuentro para Lesbianas, Colectivas lésbiKofeministas Anarquistas, Proyectos Editoriales feministas, Fondos de Mujeres, Comités y Bloques varios ... ocurre y ocurre y mujeres muy valiosas van incluso desdibujándose del activismo por ello, a veces se recuperan y regresan con profundas cicatrices, a veces se van sin dejar rastro alguno... Pareciera, sin embargo, que no hubiéramos encontrado todavía las formas políticamente legítimas y políticamente concretas para hablar sobre estas pérdidas innecesarias, frente a frente, entre nosotras mismas, con respeto, sin miedo, sin ataques triviales- ni concesiones absurdamente miopes- ¿Cómo encontrar la manera-las maneras- para que, desde el feminismo-los feminismos- radical/es, podamos seguir hablando y visibilizando la silenciada existencia del ineludible acoso moral y el ya histórico maltrato en los grupos de mujeres?

Pienso, luego insisto...¿no sería necesario lograr cierta respetuosa seriedad al respecto, para escucharnos y fortalecernos en este tema? ¿No creen?... vamos, sin demorarlo ya más, para no seguir permitiéndonos absurdamente, estos auto-sabotajes cíclicos tan tremendos, que en ocasiones-algunas ya mítico-históricas- han llegado incluso a destruir nuestros propios esfuerzos de valiosas construcciones grupales e irrepetibles expresiones creativas de lucha, belleza y activismo feminista, fortaleciendo entonces, paradójicamente y de rebote , el- ya de por sí- resistente- y-persistente sistema inmunológico patriarcal.

Lo sabemos, sabemos que ocurre, lo escuchamos en los pasillos, lo hablamos en las reuniones ... pero no queremos ni meternos, pues decimos que son "cuestiones personales" no resueltas y es cierto, lo son, son cuestiones personales muchas veces utilizadas- en un discurso de camouflage tramposo y pseudo-político- por algunas compañeras que, abusando quizás de una capacidad natural de liderazgo... mal empleada, o abusando quizás de unos envidiables dones carismáticos- a menudo orientados más hacia la auto-promoción insaciable que otra cosa - y aunado esto también, a un terreno fértil por falta de estructuras grupales transparentes (- no en todos los grupos, también es cierto) ...- eligen tratar de destruir a quien temen/odian/desean...o todo a la vez ....

¿Mujeres maltratando a otras mujeres en un grupo feminista? Sí, eso mismo.... hablo de esas compañeras prestidigitadoras ellas, malabaristas ellas de la pronta autoconmiseración, mujeres que antes de tener que rendir cuentas claras al resto del grupo o tomar responsabilidad alguna por sus errores garrafales, por sus carencias emocionales, por sus mentiras impresentables, por sus excesos cotidianos... mujeres que antes de admitir humildemente frente al grupo, sus inseguridades y comprensibles necesidades humanas - lo que de paso, nos ayudaría mucho a las demás para poder respirar un poco en los grupos, relajarnos todas, reírnos y estar de acuerdo en no tener que estarlo siempre, para poder seguir desmantelando el patriarcado todas juntas, sin tanto drama innecesario, sin tanta interferencia de novela barata - prefieren sin embargo, seguir adelante con sus desgastantes y absurdas maniobras personales de berrinche solapado e imparable destrucción grupal, tratando por todos los medios de hacer"desaparecer"a la enemiga(s)por ellas designada(s) como tal en un momento preciso. Sí, lo personal es político, cuando una mujer usa el ámbito político para cobrarse las cuestiones personales- nomás por poner un pequeño ejemplo...- para vengarse de los asuntos erótico-afectivos no resueltos, queriendo sacar del grupo a su " enemiga" haciéndolo parecer todo desde afuera, como si se tratara "simplemente" de cuestiones políticas que "tenemos que resolver cuanto antes entre todas" -o por el contrario, al revés, cuando una mujer se niega a hablar de algo que es profundamente político y grupal , argumentando en su conveniente papel de enojada y ofendida que eso es "sólo algo puramente personal", algo sin trascendencia política alguna, que ni procede hablarlo siquiera en grupo, que es privado, y diciendo, por ejemplo que se siente muy atacada y dolida... por sus compañeras.... cerrando así muy eficazmente, toda posible avenida de comunicación grupal, argumentando que que la están victimizando ....bueno pues esos tejemanejes, dramas y enredos tramposos son a su vez, profundamente políticos, precisamente, , son políticamente inaceptables, por la confusión innecesaria y el desgaste grupal que nos genera a todas las manipuladas, alguien así tratando de invisibilizar y silenciar a "sus enemigas".

En su libro El acoso moral, Marie-France Hirigoyen, psiquiatra, psicoanalista y terapeuta familiar francesa,
con formación en Victimología, tanto en Francia como en Estados Unidos, expuso claramente ya en 1999, cómo funciona "la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas o insinuaciones, mediante lo que se llama «violencia perversa» o «acoso moral»". El acoso moral comienza siempre en represalia contra alguna -o algunas- que no se dejaron avasallar por las necesidades de una controladora "perversa" en el grupo.... y dado que "el comportamiento de un grupo no es la suma de los comportamientos de los individuos que lo componen; el grupo es una nueva entidad, que tiene sus propios comportamientos" un grupo "secuestrado", bajo la influencia de una mujer perversamente controladora, comienza a volverse perverso en sí mismo ..." la perversión genera imitadoras que no son propiamente perversas pero que sí pierden sus puntos de referencia y terminan por dejarse convencer... pierden de vista el límite..." mientras que otras temen convertirse a su vez en víctimas de las agresiones, si se oponen a éstas. Aunque "no se puede decir que las otras personas al mostrarse cobardes o indulgentes, hayan perdido todo el sentido moral, pero al sentirse en cautiverio, han perdido todo el sentido crítico....y también en ocasiones gozan sádicamente en grupo con el espectáculo de la destrucción."

Bueno, pero no se vayan a pensar que yo es que lo haya visto personalmente...no, bueno... lo que pasa es que me lo han contáo ... Sí, en los grupos de mujeres que tratan de trabajar cuestiones políticas y sociales desde un feminismo comprometido y radical, también tienen lugar- lamentablemente- las agresiones sutiles y no tan sutiles, las descalificaciones continuas, las campañas de silenciamiento y descrédito entretejido con finas maniobras de alta seducción en la búsqueda de aliadas para un nuevo ataque, la negación rotunda a la comunicación directa, las reuniones sorpresa con agendas pre-establecidas, el discurso totalizador, el despotismo, la adulación, el victimismo cultivado y confuso, las expulsiones apañadas, la cosificación impune, la tramposa inducción al error, las alianzas sexuales o amiguistas con fines megalómanos o para tapar incompetencias ...y así "etecé etecé...y más etc." una larga lista de estrategias, más o menos enmascaradas, más o menos sofisticadas, más o menos recurrentes y dañinas, pero todas, todas perversamente patriarcales. Son estrategias escurridizas y perversas, fundamentalmente perversas sí, ¿por qué no decirlo? estrategias que vierten por tierra todos nuestros esfuerzos de lucha frente al patriarcado, y nos hacen resbalarnos políticamente en grupo una y otra vez, re-virtiendo todo lo andado, una y otra vez trastocando fuertes intenciones colectivas de crear algo diferente, borrando de un insolente zarpazo patriarcal, en ese instante preciso y simbólico, todo lo luchado, todo lo logrado, todo lo soñado.... Simplemente, son estrategias perversas utilizadas por una mujer para hacer el mal intencionadamente a otra mujer y eso, en el contexto de la violencia machista, estructuralmente feminicida, a la que todas, absolutamente todas las -niñas y- mujeres nos enfrentamos a diario es totalmente, digamos...perversamente innecesario... Si bien son estrategias muy dañinas e hirientes en lo personal, para quien las sufre directamente, son además extremadamente corrosivas para todas nosotras, como mujeres, como feministas, a la larga, son estrategias destructivas de abuso de poder y control, que Marie-France Hirigoyen describe con una innescapable - y devastadoramente lúcida- profundidad en su libro.

"...El mayor logro de una mujer que haya elegido tratar de dominar a otra utilizando a todo un grupo, es ver cómo el grupo mismo acorrala, silencia, bloquea y violenta momentáneamente a su víctima designada..." es decir, aquella a quien la acosadora controladora- narcisista perversa, la llama Hirigoyen- presintió en su momento, que no iba a poder engañar, controlar o avasallar tan facilmente, con su seducción, cambios de humor repentinos o amenazas. Lamentablemente, nos dice la autora, en un contexto opresivo y confuso, las otras compañeras del grupo suelen desvincularse de la persona acosada en esta etapa, " por miedo a represalias" o a que "las cosas empeoren". Al crecer el aislamiento, la situación se vuelve aún más seria, aún más dañina, pues más allá de la soledad y el estrés inicial que se pueda llegar a sentir- dependiendo de la gravedad del acoso moral y la duración de este, así como la relación o el grado de intimidad que hubiera existido previamente entre la acosadora y la víctima antes de darse el conflicto- a mayor grado, mayor gravedad- la mujer que está siendo acosada moralmente dentro de un grupo, suele presentar con el tiempo un estado de ansiedad generalizada, estado depresivo, agotamiento, transtornos psicosomáticos, alimenticios, hipervigilancia, e incluso ideación suicida... ¿ Les suena extraño? ¿Exagerado, quizás? Sí! tienen razón, bien, es bueno que no les suene "normal" pues ¡no hay que naturalizarlo! lo verdaderamente increíble y triste de todo esto, es que este comportamiento lo tenga una mujer activista - que por muy feminista y radical que haya podido mostrarse, por ejemplo, en una lucha profundamente anti-patriarcal en otros momentos de su vida- cuando se haye en conflicto y vacía de sí misma, desesperada internamente por obtener y mantener el control de un grupo a toda costa, atrapada en un juego interior de espejos rotos, desde donde nunca podrá llegar a satisfacer del todo su enorme necesidad verse reflejada todo el rato- elija una y otra vez agredir así, brutalmente, a otra (u otras) compañera(s), alternando máscaras y discursos , según su conveniencia, y estando autopersuadida de hallarse SIEMPRE en posesión de la razón, una única razón suprema: LA SUYA por supuesto, una razón indiscutible que la anestesie de sentir escrúpulos o remordimiento reales- aunque, claro, sea capaz de fingirlos momentáneamente, si presiente que pudiera llegar a ser "descubierta". Desde luego, no es extraño que nos extrañe a todas. De hecho, esta profunda incredulidad es siempre compartida por la(s) víctima(s), quien al principio no puede ni creerse lo surrealista del asunto: estar siendo el objeto elegido expresamente, nada menos que para tal proceso fóbico de odio destructivo obsesivo, desatado nada menos que en SU contra, por parte de una "acosadora" moral, alguien con quien ella, hasta ese momento, creía compartir firmemente un trabajo político comprometido y -aparentemente- una visión política feminista. Es como una peli de terror mal hecha ¿no? ¿Quién va a poder creerse, encima, que una mujer tan divina y encantadora con las demás-pues casi siempre muestran así un trato impecable afuera- sólo pueda valorarse a sí misma, siempre en detrimento de otra(s) a quien elige destruir al paso? ¿Quién se va a poder creer que alguien "tan simpática" sólo encuentra un cierto equilibrio emocional momentáneo si descarga todas sus contradicciones internas sobre su objeto de odio-miedo-deseo? Para este tipo de agresoras- narcisistas incapaces del más mínimo destello de empatía real- su víctima elegida no es más que una cosa, un objeto que ya no le sirve más, por lo que sea, algo que le molesta en su camino, como pueda serlo una silla o una mesa... y aunque la víctima lo vaya intuyendo a medida que escalan las agresiones en su contra sin motivo - o cuando, por ejemplo, ella nunca llegue a tener la oportunidad de una reunión tranquila y poder hablar del conflicto abiertamente para buscar soluciones conjuntas viables - ya que con las cosas, con los objetos molestos no se habla (y negarse a hablar es además la mejor manera de agravar el conflicto) - sin embargo la víctima, en su confusión, incredulidad y desconcierto, se culpará a sí misma incluso por estar siendo un poco paranoíca, desleal, o demasiado insistente, o estar exagerándolo todo, quizás. Así, de igual manera, al grupo de mujeres también le costará pensar que esto esté sucediendo realmente ahí delante de sus ojos, y pronto irá cayendo en la tentación de imitar intermitentemente, esa naturalizada cosificación simbólica de la víctima, y luego ya... incluso llegando a verla como un problema en sí, como un objeto desechable, persona non-grata para todo el grupo...es decir, la víctima se vuelve, en la mente de todas, la causa de los problemas grupales, y pierde, deshumanizada, todo su valor simbólico, político y real. Esta es sólo un estorbo. Como aquellas niñas del colegio a las que "todas" en grupo despreciaron durante el recreo sin saber muy bien por qué...pero que como "todas" lo hacían e inmaduramente se necesitaba también pertenecer al grupo desesperadamente, pues se encontraban-o se inventaban- fácilmente las razones para participar en ese desprecio colectivo impune...sádico y cruel, sobre todo cruel... Algunas nunca se dejaron llevar siquiera por falsos liderazgos infantiles, ni cayeron en la trampa colectiva-espero sean lesbianas y se hayan hecho activistas feministas radicales- pero otras-pasando a una generosa primera persona del plural- parecemos habernos quedado aún atrapadas en esa manera de relacionarnos, en el patio del recreo...y no salimos de ahí tan fácilmente, ni tocando todas las campanas patriarcales.

Lo sé... es como bastante ridículo ¿no? el aceptar que algo así -ZAS ! -ridículamente desolador, que algo tan políticamente incongruente, sea posible entre mujeres, significa, para muchas de nosotras, idealistas, tener que iniciar un duelo profundamente devastador por la pérdida de varias utopías feministas de golpe, es agotador encima, este proceso de discernimiento de quién está realmente causando qué y a quién le importa de todas formas.... cuesta desprenderse de las pequeñas certezas que nos daban al menos cierta seguridad, cierto alivio, ante tanta violencia machista externa que no cesa en todo el mundo. Además, el acoso moral o "psicoterror", como lo llega a llamar acertadamente Hirigoyen en su libro, es dificil de poder"verse" así tan claramente, pues en pocas ocasiones se llega realmente a la violencia directa. Por parte de la mujer controladora maltratadora que elige acosar dentro de un grupo, el iniciar un ataque violento directo, sería como auto- desenmascararse a lo tonto, y quedar en "desventaja" inmediata, de entrada, frente al grupo entero, es decir, perder ipso facto "SU gran PODER", el único que patéticamente equilibra un poco a este tipo de agresoras durante su vorágine interna de ataque narcisista. Bastantes valiosas activistas que han sufrido este tipo de acoso moral en los grupos, terminan yéndose de los mismos- si no consiguieron echarlas antes - se van confundidas, aisladas, silenciadas, anuladas, e incluso culpándose a sí mismas, en la mayoría de los casos por lo ocurrido. Algunas, después de vivido este horror psicológico, ni siquiera quieren oir hablar del activismo por mucho tiempo y las acosadoras, además, se encargan de que todo se diluya como si nada.... en la pronta amnesia colectiva a la que solemos ser propensas a veces todas, por sobrevivencia emocional propia ... Otras, las que son capaces de ver con cierta lucidez lo que está ocurriendo entre bastidores e identifican claramente las estrategias de lavado de cerebro, adulación, manipulación y control que la acosadora quiere utilizar con el grupo entero para que la apoyen en el maltrato, tratan de defender como pueden sus espacios políticos, quedándose quizás, tratando de continuar el trabajo de la mejor manera posible, aún sufriendo como resultado, tal y como describe Hirigoyen, " insomnio, migrañas, dolores de estómago frecuentes, diarios cuestionamientos y ataques a su autoestima, creciente caida del cabello, taquicardia, irritabilidad, fatiga, angustia, desesperación, etc.." tratan a menudo de hablar bien con sus otras compañeras de lo que está ocurriendo, tratan de explicarse, reaccionando torpemente a veces, como pueden, ante esas calumnias/fantasmas que aparecen y proliferan día tras día, a menudo se enojan también, se enfurecen, se desesperan frente a la mujer que está eligiendo agredir- lo que confunde todo más aún frente al grupo- y sobre todo, a ratos, la mayoría del tiempo, dudan de sí mismas por completo, pues no pueden ni creer que esté ocurriendo verdaderamente lo que ocurre, que estén ellas ,personalmente, siendo las víctimas directas de una campaña orquestrada en su contra para su total eliminación simbólica, politica y emocional frente al grupo. Ahí es cuando más peligro corren, cuando ellas deciden quedarse en su espacio político, esperando quizás que pase la tormenta, entonces su vida parece volverse un verdadero infierno, pues se vuelven "peligrosas" para el grupo entero- grupo cómplice, si se ha llegado a este punto - y "hay que hacerlas callar "sistemáticamente, "como sea". Es común que crezca la violencia psicológica-física incluso-a veces en contra de ellas y en contra de toda aquella que quisiera defenderlas en esta fase brutal de escalada en espiral. Si el grupo entero ya ha claudicado frente a la acosadora - y esto nos puede ocurrir desafortunadamente demasiado pronto a todas, mediante mecanismos complejos de intercambio de deseos, poderes, favores, creencias, miedos, simpatias e inconfesables concesiones varias - ya es un grupo perverso en sí mismo e incapaz como tal, de parar su propia disfuncionalidad sin una urgente intervención externa que desentrañe semejante lio. Si el grupo no claudica completamente y por unanimidad inducida, los ataques alcanzarán su punto más álgido y ya serán dirigidos también hacia a aquellas integrantes que no se sometieron a las manipulaciones perversas de la acosadora. En esta etapa- la más excitante, para quien no ha hecho más que querer desestabilizar a todo el grupo con su sed de poder- el caos adquiere dimensiones desproporcionadas y absurdas, amenazando incluso la propia continuidad política grupal ante la confusión general.

¿Soluciones para tratar de no llegar a este punto tan absurdamente destructivo? Pues yo pienso que ante todo, sería muy importante tratar de no aparentar como que aquí no pasó nada, para no echarlo bajo la alfombra y poder seguir abiertamente revisando juntas nuestras prácticas grupales feministas desde adentro, desde la raíz, para poder mejor identificar sofisticados patrones de dominio, explotación y control que TAMBIÉN, mujeres, también están latentes, ¡vaya si lo están! en nuestros grupos, en los grupos de mujeres que trabajamos y reflexionamos sobre temas feministas... tanto en el norte, como en el Sur... Es cierto, quizás no tengamos ahora todas las respuestas, pero es importante que sigamos haciéndonos las preguntas. Para las amantes de la arqueología lésbica, por ejemplo, sería importante contrastar los vestigios hallados de grandes verdades ocultas con esas férreas "historias oficiales" de por qué tal compañera se salió de tal grupo en el año tal, o por qué al romper tal pareja de mujeres, explotaron conflictos inexplicablemente repentinos y se disolvió de pronto tal iniciativa grupal...ZAS ! quedando todos aquellos maravillosos proyectos en nada, curioso...¿no? sí, aprenderíamos mucho, mucho - si quisiéramos escuchar verdaderamente a las sobrevivientes y lo que tengan para decirnos- de cómo ha funcionado el acoso moral históricamente en los grupos de mujeres feministas. En el aquí y el ahora, pienso que sería importante, en este mundo de violencia misógina patriarcal tan atroz en el que seguimos viviendo-sobre día a día- las impunes lapidaciones de mujeres a menudo, tres millones de niñas más que sufrieron mutilación genital-reportada- tan sólo este año, violaciones de mujeres y niñas a cada segundo en todos los continentes, trata de mujeres y niñas del Sur esclavas para las redes de trata y prostitución en el norte y esto en aumento vergonzoso en el mundo entero, millares de mujeres muertas por abortos clandestinos en todas partes, genocidio sistemático de los pueblos originarios para que los neoliberalismos rampantes sigan a sus anchas, una de cada tres mujeres con miedo de decir lo que piensa en su propia casa en cualquier barrio de cualquier ciudad de cualquier país, la constante maldad blancavaticana y sus santas estupideces sobre las sexualidades y el aborto, brotando en psicosis papales de primavera, otoño, verano e invierno ... enfin, por mencionar sólo unas cuantas aristas externas del ambientillo feminicida patriarcal que respiramos juntas tanto acosadas como acosadoras grupales ... tenemos sólo unos cuantos temillas importantes sobre el tapete por los que seguirnos preocupando ¿no? -por lo que sería importante digo...¿no sería necesario cierta disciplina interna nuestra, en seguir cultivando- por decencia humana básica, vamos -una mayor transparencia y verdadera horizontalidad entre nosotras mismas, que nos sentimos tan orgullosas de llamarnos feministas? así como tratar de estar atentas a esas camufladas inercias jerarquizantes y totalitarias de nuestros propios procesos de comunicación, rendición de cuentas y organización internas, que pudieran ser- lo son, de hecho, compañeras- un buen caldo de cultivo hiper-concentrado para que proliferen gozosas dinámicas de control y abuso de poder dentro de nuestros propios grupos.

Está comprobado, sabemos que la tendencia al acoso moral se agudiza siempre como resultado de un conflicto cualquiera, y sabemos también que en los grupos siempre van a haber conflictos aquí y allá, desacuerdos, diferencias y ¡qué bien, mujeres! vivan las diferencias ! -pues están ahí y ocurren a menudo para hacernos avanzar en el camino, para debatir desde nuestras diferencias y seguir creciendo políticamente todas - siempre y cuando juguemos limpio desde el respeto más fundamental, siempre y cuando nos cuestionemos a menudo el imperativo patriarcal de que " el fin justifica los medios" ... Sí, es cierto que a veces trabajamos bajo mucha presión externa y sin recursos, y que bajo esa opresión misógina, lesbofóbica y patriarcal, a veces todas pudiéramos caer en estrategias defensivas poco constructivas, como la burla, el sarcasmo, la descalificación o la mentira. La gran diferencia es que, una mujer que empieza sistemáticamente a acosar moralmente a otra(s) compañera(s), lo hace mediante el uso constante y malintencionado de la comunicación paradójica, la manipulación del lenguaje y el manejo del poder y la información grupal a su antojo. Son éstas sus armas iniciales preferidas ante el conflicto, eligiendo siempre la distorsión y las trampas y lo hace además consistentemente-obsesivamente a veces, diría yo - una y otra y otra y una vez y otra más y una más porque ... "a diferencia de quienes pretenden dominar mediante la fuerza, utiliza la seducción, desarrolla una tortura psicológica que desestabiliza, confunde, emite mensajes contradictorios, deforma el lenguaje, descalifica, engaña, desautoriza, niega la realidad y al final atribuye a los demás los desastres que ella misma provoca, erigiéndose en salvadora y haciéndose así con el poder absoluto..."

Así que, cuando el rio ande revuelto, yo propongo, sugiero mujeres, que no nos dejemos paralizar por estas trampas de la comunicación perversa ¿no? ni seamos ingenuas cómplices de las sofisticadas tramposas recurrentes -algunas, otras no son ni sofisticadas siquiera, lo que por otra parte hace todo más sencillo de superarse...- no seamos cómplices cuando se estén claramente peleando insaciables de control, por el mando absurdo, por muy seductoras que sean estas tramposas cercanas, en su papel de víctimas desvalidas y necesitadas de nuestro apoyo IN-CON-DI-CIO-NAL. Ufff! Cuando sintamos que se nos hace difícil el decir "no" sin represalias, cuando la realidad ya nos empiece a oler mal y la realidad grupal no nos cuadre para nada con aquellas alentadoras románticas teorías feministas que ensalzaban a priori la superioridad moral de todas las mujeres en la toma de decisiones y el manejo del poder personal y político ...¡ojo! no tratemos de descartar- de invisibilizar, de naturalizar- la cruda realidad, en vez de eso, trabajemos juntas para transformarla, para transformar realmente nuestra relación con el poder, desde ese histórico no poder del cual todas venimos socializadas quizás en mayor o menor grado. Busquemos ahora juntas un poder "para" el hacer, cuestionando el poder "sobre" la otra y sobre todo, apoyemos inteligentemente a las sobrevivientes de estas carnicerias políticas recurrentes, sin culparlas siempre a ellas, coincidentemente, por todo lo ocurrido, como a menudo solemos hacer como sin querer queriendo, en un afán de ordenar un poco nuestras conciencias, buscando fáciles "culpables" a mano. ¿Qué les parece si seguimos agudizando la mirada y el oido, revisando algunas de nuestras prácticas grupales feministas más cercanas? por muy doloroso -o vergonzoso- que sea hacerlo, nos conviene políticamente a todas, nos conviene ir dejando de ser tan tan taaaan tolerantes con las maltratadoras abusivas, con las agresoras controladoras, con las acosadoras morales ... y miren, conste, mujeres, que-como-les-decía a mí, todo esto, nomás me lo han contáo por ahí ... así que no sé ... cualquier parecido con la realidad quizás sería pura coincidencia patriarcal...

Bibliografia y documentación:

El acoso moral, de Marie-France Hirigoyen
y

...los múltiples vergonzosos tejemanejes internacionalmente impunes,
los rumores pasados tristemente confirmados ...
el alegre silencio cómplice que no suele cuestionar aquello que nos da placer inmediato...




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