martes, 23 de diciembre de 2008

SOY YO.... MI HISTORIA

En MUACVE (MUJERES UNIDAS EN ACCIÓN CONTRA LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL) trabajamos juntas desde el feminismo, para seguir reflexionando y visibilizando la violencia, el control y el maltrato al interior de las "relaciones entre mujeres"* Independientemente de comó te auto-definas a ti misma, durante tu expresión de género y tu preferencia de identidad, ya bien sea que estés/seas "lesbiana" , "bisexual", "heteroflexible", "trans", "queer", "bollera" ..... y te consideres feminista o no, radical o no ... Si TÚ necesitas apoyo e información sobre este tipo de violencia, escríbenos: muacv@hotmail.com

LAS MUJERES* QUE HAN SIDO MALTRATADAS POR SUS PAREJAS Y EX-PAREJAS EN UNA RELACIÓN LÉSBICA*, LOGRAN VISIBILIZAR LO VIVIDO, CON TODA DIGNIDAD, SIEMPRE QUE PUEDAN HACERLO SIN CORRER UN MAYOR RIESGO PARA SU VIDA COTIDIANA Y/O LIBERTAD DE MOVIMIENTOS ... AQUÍ COMPARTIMOS INTEGRAMENTE CON TODAS, ESTE TESTIMONIO DE UNA MUJER EN SITUACIÓN DE MALTRATO Y VIOLENCIA LÉSBICA QUE QUIERE HOY ROMPER EL SILENCIO Y DECIR "¡¡YA BASTA!!" ... Y SEGUIMOS APOYANDO QUE CADA VEZ MÁS MUJERES LESBIANAS PUEDAN EXPRESARSE LIBREMENTE SOBRE LA VIOLENCIA LÉSBICA QUE VIVEN O HAN VIVIDO A DIARIO, SIN SER CULPADAS POR ELLO, Y ENCUENTREN EL APOYO QUE NECESITEN, COMO CREEMOS MERECE TODA MUJER CUANDO ESTÁ SIENDO AGREDIDA, SILENCIADA Y AMENAZADA POR UNA PAREJA O EX-PAREJA QUE ANTE LOS CONFLICTOS, ELIGE LA VIOLENCIA Y EL MALTRATO COMO MODO DE RELACIONARSE .

"....No sé cómo empezar.....tenía tantas ilusiones.....tantas esperanzas de por fin estar bien...organizar mi vida.....tener una vida tranquila al lado de la mujer que amo....ya "sentar cabeza" como decimos en nuestro pais: Colombia....llegue a España hace ya 7 años.....conocí muchas mujeres....estuve allí...alláaaa.....nada serio ...pero ya a mi edad quería algo serio..... La conocí por internet, me gustó mucho su perfil, lo que quería y como era, también latina como yo y eso me gustó muchísimo, le escribí y tuve respuesta casi inmediatamente....yo estaba en Valencia, ella en Barcelona. Pero no me importaba la distancia, lo importante éramos nosotras. Hablámos por teléfono y muchas veces por internet, ella vino a verme, y me gustó muchísimo, al principio yo no estaba muy segura y estaba algo distante, ella quería ir más rapido, yo aún estando un poco dentro del armario, no quería hacer muchas cosas que ella quería hacer, como ir de la mano en la calle, abrazarnos en el autobús, besarnos en los bares, eso para mí aún no era muy normal..... Después de ella venir dos veces a verme y comunicarnos diariamente por internet o por teléfono, decidimos que ella viniera a vivir aquí a Valencia, al principio vivimos en un piso compartido, pero luego quisimos formar nuestro propio hogar... Nos fuimos a un piso precioso....compramos muchísimas cosas....todo era "color de rosa"....ella en esa época tenía más dinero que yo y bueno.....invirtió más en casa que yo.....en ese tiempo.....todo era ilusión.....y ella empezó a buscar trabajo ....yo tenía el mío aunque no muy bueno..... Al cabo de un mes más o menos, empezamos a discutir.....ella tiene un genio un poco fuerte...no encontraba trabajo....no teníamos mucho dinero.....la convivencia a veces no la manejábamos.....yo alguna vez le dije.....vuélvete a Barcelona y ella se ponía muy furiosa..... Pero seguíamos adelante.......le presenté a mis amigos.....era su cumpleaños....así les mostre a ellos mi piso ......a ella no le gustaron...la verdad no es muy amigable...... Una pelea muy grande tuvimos una vez no recuerdo por qué, y me pegó, una cachetada....yo me quede fría..... Luego llegó mi perro....adorado perro...gonso....me lo regaló una amiga....yo me puse feliz....a ella también le gustó....era un sol....un cachorro de un mes.....pero como igual que un niño.....el empezó a crecer y a hacer sus trastadas. Algunos daños.....él era como mi bebé...mi sol...lo trataba como a un hijo...ella empezó a odiarlo..... Tambien admito que me gusta mucho beber, y a veces me pasaba un poco de la raya ....a ella no le gustaba, pero bueno....no sé ni qué decir......tuvimos más problemas, el trabajo, el dinero, el perro, y empezo la pesadillaaaaaaaaa............ Uy! ni me acuerdo cuando....pero empezaron las palizas....por que sí...por que no.....por que estoy cansada.....por que bebes...por que el perro...por que quiero dormir.....por que eres caprichosa.....por que no quiero salir y tú sí......ve con tus amigos...yo me quedo en casa......si salimos no me toques los huevos que no quiero arreglarme....yo me pongo la ropa que quiera....me da igual...tus amigos me dan igual....la verdad yo siempre que salía por ahí me encataba ponerme bonita...maquillarme....cuidarme....... Nunca quise decirle a mis amigos lo que pasaba en casa.....lo que tenía que aguantar.....los golpes...los gritos......que te cojan del pelo y te tiren al suelo...te den patadas....te tiren sobre las paredes....te den golpes en la cabeza......te metan los dedos en la garganta para que no grites pidiendo ayuda....te destrocen el celular para que no llames a la policia o a los amigos para que te ayuden....eso lo guardé durante mesessssssssss.......no quería que mis amigos se enteraran....de mi fracaso....de la mierda de vida que estaba llevando.... Pero ya se llenó la taza....los problemas eran cada vez inaguantables....las palizas eran más frecuentes....no sólo me maltrataba a mí...también a mi perro!... sabía que eso me dolía muchísimo....por que yo lo amaba..era mi bebé..... Tenía que dar a mi perro o en adopción o regalárselo a alguien, tanto por ella como por mi casero.....eso me dolía muchísimo.....un fin de semana fue una de las peores palizas....mi sobrino había venido por fallas a verme......le advirtio a ella que no volviera a pegarme...el me dijo que me fuera unos dias a Barcelona a despejarme.......y eso quería....tenía que escapar de ese infierno....y decidí irme.... Ese fin de semana como lo dije, fue una de las peores palizas.....me fui de casa y quise volver a recojer algunas cosas para irme a Barcelona....ella no dejaba que entrara en casa...pedí ayuda ...hice varias llamadas... entre ellas al 016 de mujeres maltratadas......allí me dieron un número de ayuda a la mujer.....en Valencia....y llamé a pedir ayuda y protección.....todo muy bien......me dieron cita con abogada, trabajadora social, dirección, bueno, todos los datos, peroooooooo....cuando supieron que mi pareja era otra mujer...que yo era LES-BIA-NA ....me dijeron que buscara ayuda en otra parte... que allí no me podían ayudar................me quedéeee de piedra...............sí......de piedra.......ahora sí que estaba completamente sola........... Llamé a la policia para poder entrar en casa y recoger las cosas para viajar a Barcelona, el policia al ver los golpes que tenía se quedó tan sorprendido, y decidió llevársela detenida...sí....estuvo detenida toda la noche .......y el mismo policia fue el que puso la demanda por maltrato ...por que yo nunca tuve el valor de hacerlo, nunca tuve el valor de hablar y decirlo, aunque ahora me arrepiento........... Volví a los 20 dias.....fue un infierno, ...ella no paraba de humillarme y echarme de casa, yo dormía en el sofá....además me enteré que había vuelto a sus andanzas....y en nuestro piso....eso me dolió muchísimo... además también me gané otra paliza por eso....por que según ella, ESA era su vida... pero al hacerlo me puso en riesgo a mí.... a mi salud y llegué a imaginar cuántas veces lo hizo cuando yo no estaba en casa .....fue terrible...teníamos un piso en común...pero la convivencia era horrible.....decidí quitar la denuncia por que ella tenía que renovar su tarjeta de residencia.....y no podía tener ningún juicio pendiente ni nada por ese estilo.............error mioooooooo....pasaron miles de cosas.....inimaginables para muchos.......dolorosassssssss......yo las vivíiiiiii en mi cuerpo ..........siguieron los maltratos....siguieron los problemas....ya no eramos pareja....pero vivíamos juntas....dormíamos juntas........era horroroso!!.....mi perro ya no estaba ...lo dí en adopción...era otro dolor que tenía.... No paró el maltrato...seguían palizas por que sí y por que no.......hasta que ella decidió irse.....síiiiiiii...se fue...alquiló una habitación no sé dónde.....pero se fue.......creo que fue lo mejor.......aun habían sentimientos...al menos hablo por mí......muchos...pero bueno....se fue.....pero no se llevo todas sus cosas....dejó casi todo....y además se llevó las llaves.....durante casi 4 meses estuve diciéndole que me las devolviera y viniera por sus cosas...que ya estaba bien.....pero a veces venía a casa....yo aún sentía que la quería....a veces se quedaba incluso a comer...a veces solo venía a gritar...y muchas veces volvía a pegarme por algún motivo.......ya no pude más.....la última vez...vino a verme con muy mala cara....me dijo que estaba sin trabajo, sin dinero y tenía que entregar la habitación donde vivía...que si yo la dejaba guardar algunas cosas en casa, y quedarse unos días por que lo más posible era que viajara a Barcelona o Madrid...no tuve el valor de decirle que no....al fin y al cabo habíamos tenido una relación de mucho tiempo y no podía dejarla en la calle....cuando mis amigos se enteraronnnnnnnnn uys!!....pero bueno yo no era capaz de dejarla en la calle...vino un domingo en la noche, yo estaba cenando con unos amigos y ella se sentó con nosotros...cuando ellos se fueron yo empecé a hablarle y a decirle que habían unas normas que seguir...que yo ya estaba muy tranquila y que no quería gritos ni reproches de nada...ella empezó a levantar la voz y yo me paré de la mesa y le dije que cogiera su maleta y se largara...que yo no iba a aguantar más gritos...me pegó, me lanzó dos botellas y me dijo que me IBA A MATAR ......ya eso fue el límite.....la denuncié....SI......estuvimos en el juzgado....nos vamos a juicioooooo....siiiiiiiii.....ya no mássss.....ya no me callo más la boca....ya no más maltratos..........no mássssssssssss....el juez consideró con que NO merecía una orden de alejamiento por que no habían suficientes pruebas fisicas para protegerme......esta vez no...las hubieron y muchas....pero me quedé callada.....yo soy la única que sé hasta donde llega la violencia de ella.....sé de lo que es capaz...sé hasta donde es capaz de llegar.....pero no tengo el apoyo jurídico......no lo tengo...ahora salgo y miro a todas partes....no sé qué va a ser de mí.....pero ahora.....yo......me cuido....yo me valoro........yo quiero vivir.....y voy a vivir.....por fin pude encontrar ayuda, por fin cuento con gente que me apoya y esta pendiente de mí cada momento, tengo a mi lado mujeres encantadoras que me están mostrando el camino para salir de todo esto....de valorarme...de quererme... Pasaron ya varias semanas desde que fuimos al juzgado. no supe nada más de ella pero hace unas tres semanas recibí una llamada suya llorando, diciéndome que le habían negado la renovación de su tarjeta de residencia y que le habían enviado una carta diciéndole que debía abandonar el país en 15 dias.....luego me llama y me dice "me jodiste la vida hijadeputa" ......a los 10 minutos otra llamada....era de Argentina....su madre insultándome amenazándome, diciéndome que yo también tenía padres y hermanos...que yo por qué le había hecho eso a su hija...que ya sabría de ella....que me maldecía a mí y a toda mi familia...que había arruinado a su hija...que ella "pobrecita" vivía en una habitación, sola, sin trabajo y sin nadie......no sabe quién es verdaderamente su hija....me tiró a mi toda el agua sucia...lo pasé fatal...me hicieron sentir culpable......pero no.....no es así....a ella no le importó nada....ella a pesar de saber lo de sus papeles, siguió haciéndolo......es mássss.....ella ahora tiene su piso privado....ella ahora esta demostrando realmente quién es.....ella sola se está hundiendo en el fango.....pero yo....sigo adelante, luchando, trabajando y contando con la ayuda de mi gente......Y CON LA CABEZA EN ALTO!!!!!!!!..."Leer más...

lunes, 22 de diciembre de 2008

Violencia entre parejas Lesbianas

Por Cultura Lesbiana- Publicado el 12 Junio, 2006.
FUENTE : http://culturalesbiana.blogsome.com/2006/06/12/violencia-entre-parejas-lesbianas/

La discriminación manifestada en invisibilidad hacia las lesbianas (lesbopía o ceguera hacia las lesbianas), históricamente ha traído como consecuencia, para nuestra comunidad, la exclusión de las políticas públicas tanto en el área de la salud, como en ámbitos de derechos civiles, entre otros.

Por Bloque Lésbico

En esta oportunidad, nos interesa develar el tema de Violencia en parejas de lesbianas.

Partiremos diciendo que una pareja lésbica no es reconocida como familia ni por el Estado ni por la sociedad, por lo tanto, no podríamos, en este caso, hablar de Violencia Intrafamiliar.

Los estudios en Chile al respecto son escasos, por no decir inexistentes y vamos a arriesgar una interpretación debido a la no existencia de estos estudios como por la no aproximación a la temática, sin que esta interpretación sea avalada por investigaciones o estudios científicos en el país, pero sí coincidentes con estudios realizados en países de América Latina.

Testimonio:

“Cuatro o cinco días de calma y yo ya sabía que tenía que empezar a esperar que ella lo hiciera. Y yo esperaba, poniéndome más ansiosa, más intranquila, a medida que el tiempo pasaba. Casi llegué a darle la bienvenida a la violencia como alivio de la tensión. En quince minutos todo estaba terminado. Ella era de nuevo cálida y cuidadosa, me acariciaba la frente, me secaba las lágrimas, me prometía que eso nunca iba a volver a pasar. Yo me obligaba a creerle.”

Dentro de la comunidad lésbica:

Mitos

Mito 1 “Las mujeres no somos violentas”

Mito 2 “Una mujer no puede causar daño físico significativo”

Mito 3 “Solo las lesbianas masculinas son violentas”

Mito 4 “Las lesbianas sabemos amar de verdad”

Testimonio:

“Mi ideología era simple e inflexible, tenía problemas. Los hombres golpeaban, las mujeres no. Ella no me estaba maltratando, tenía problemas. Ella era una mujer cálida, llena de amor y me adoraba. Ella era una lesbiana y las lesbianas se tratan de manera igualitaria. Elaboran juntas los problemas. Son suaves. No tratan de estrangular a sus parejas”.

Miedos

• A romper con los mitos: de esta forma, se mantiene la creencia que, dentro de una relación lésbica, no existe violencia

• A aumentar el prejuicio: a ser reconocidas como anormales, desviadas, a no ser ni especiales ni distintas a la pareja heterosexual.

• Al rechazo dentro de la misma comunidad por agresora o por denunciante.

Testimonio:

“Fui amistosa con las personas que ella quería e interrumpí el contacto con las que no les gustaban. Todas nuestras amigas eran en común. Ninguna era realmente mía.

Nos conocían como “ la pareja perfecta ”. Por eso, ahora no saben qué hacer frente a la ruptura. Las que se dieron cuenta de la violencia no supieron y aún no saben qué hacer con eso. De alguna manera ser amiga mía es tomar partido y eso produce demasiado miedo”

Circulo de violencia entre lesbianas

El Medio

• la víctima está envuelta en una relación cerrada, encontrará mucho menos soporte que otras mujeres, y se sentirá mucho más sola.

• Muchas lesbianas no tienen a quien recurrir, porque con cualquier persona de las que puede hablar, incluyendo los servicios de apoyo, conocen a su pareja.

Pareja

• Existe un patrón de conductas violentas y coercitivas por las cuales una lesbiana busca controlar los pensamientos, las creencias o las conductas de su compañera o castigarla por resistirse al control que quiere ejercer sobre ella.

Lesbofobia

• En la familia: Esta situación hace que para una lesbiana sea mucho más difícil buscar apoyo en el ámbito familiar dado que probablemente le darán armas a ellos para que califiquen a las relaciones lésbicas de disfuncionales y miserables.

• En las instituciones del Estado: En el caso de la policía, si alguna lesbiana acude a ella para hacer una denuncia (si es que se atreve a hacerla), la mayoría de las veces se expone a reacciones lesbofóbicas muy fuertes y tampoco es tomada en cuenta. Las denuncias, de haberlas, pueden realizarse sólo por agresión física (por parte de una tercera, no dentro de una pareja), sin considerar casos de violencia psicológica o sexual porque, a juicio de la policía, no hay forma de comprobar esa violencia partiendo de que no es considerada una relación de pareja. La lesbofobia también es causa de que el sistema de justicia no toma el abuso en una pareja lesbiana seriamente, poniendo a la mujer víctima de abuso en el serio riesgo de que la justicia no intervenga para protegerla.

• En la pareja (Lesbofobia internalizada): Si la lesbofóbica es la golpeadora, probablemente su ataque será mucho más violento; si la lesbofóbica es la golpeada, ella justificará el castigo.

Podríamos concluir diciendo que la violencia dentro de las parejas lésbicas no es muy distinta al de las parejas heterosexuales en cuanto a forma de proceder, motivación y respuesta al acto en sí. Recordamos que esta interpretación no está apoyada por estudios realizados en nuestro país.

Las lesbianas nos encontramos con el conflicto de la no protección legal frente esta situación, atención psicológica ni protección especializada. En este sentido, no sólo hay discriminación, sino la negación de las conductas de violencia, lo que conlleva a la no realización de estudios, poder contar con registros estadísticos, etc

La misma situación de lesbopía existente en el Estado, da el espacio a la ignorancia de la sociedad en general y la ingenuidad de la comunidad lésbica respecto de la violencia entre mujeres y se desentiende de su responsabilidad de prevenirla, tratarla y erradicarla, así como de educar a un porcentaje amplio de la ciudadanía.

Bibliografía:
• Violencia al interior de la pareja lésbica, Myrza Barra. En Ponencias Encuentro Lésbico Nacional “SER LESBIANA EN CHILE”, 2002.
• Violencia entre lesbianas, una realidad invisible, Fabiana Tron. En www.desalambrando.com
• Un aporte para pensar el maltrato entre lesbianas, Valeria Flores. Neuquén, Argentina.

Fuente textual:
bloquelesbico.orgLeer más...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Paraíso LésbiKo en clave de... -Re-mi- Konstrucción (SANTIAGO DE CHILE)

Violencia al interior de la Pareja Lésbica

Escrito por Por Myrza Barra S.
Publicado en Radio Número Crítico,
Kontra-Información Lesbo-Feminista
(el 22 de Noviembre del 2007)

Lamentablemente entre lesbianas también hay violencia. Tema tabú por sacarnos del "paraiso lésbico" y porque olvidamos que copiamos roles heterosexuales, incluida la violencia.

¿Como denunciar si "no somos familia"?. La ley que proteje a las victimas de violencia "Intrafamiliar" nos deja fuera.Para este texto la autora realizó distintas entrevistas, incluido a mujeres de la policia encargadas de la "atención de familia".

Emprendiendo el vuelo hacia el cambio soñado

Santiago, 1994.
Una profesora mía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que hasta el día de hoy se autodefine como Terapeuta Familiar y Mediadora, se palidece y enmudece cuando en una cátedra de Derecho de Familia, dentro del Análisis de la Ley de Violencia Intrafamiliar Chilena, le pregunto: Sí, bueno, pero ¿cómo la legislación chilena considera en su atención, tramitación y prevención, el maltrato entre parejas lesbianas? El salón se silenció por completo. Uno de mis compañeros, trata de adueñarse de la verdad rompiendo el silencio y hace una magistral intervención: Oye, estamos hablando de familias normales, no de maricones. La risa invade el salón. Sólo yo permanezco en silencio. La profesora sonríe y levanta los hombros. No hay más que preguntar. Parece que estoy en otro planeta. Tal vez necesito mayor profundización acerca del tema, escuchar la voz de los expertos.

Santiago, 1999.
En un Seminario de Derecho en Familia, en la ponencia de una destacada sicóloga del SERNAM, quien terminaba de exponer acerca de los aspectos de la Violencia Sexual a Mujeres, se me abre la posibilidad de plantear la siguiente pregunta: ¿Señora, usted me podría explicar acerca de los aspectos más relevantes de la violencia sexual entre parejas lesbianas?. Nuevamente ese silencio enmudecedor... Compañero mío fiel desde inicios, nuevamente se impone sin que lo llamen. Miro al público y sus semblantes parecen retorcerse entre el asco y la incomprensión. La respuesta fue clara: Bueno, esa es una pregunta más compleja, que requiere un poco más de análisis, ya que estamos hablando de otro tipo de personas, tiene que ver con alteraciones de la personalidad, etc... Es muy distinta la situación a la de una pareja normal... o sea un hombre y una mujer. Ok, gracias... no hay nada más que preguntar. Parece que sigo en otro planeta.

Y si no es un problema de masas...
Mejor consulto a un medio masivo

Santiago, 2000.
En otra ocasión sintonizo una radio nacional que contiene un espacio diario de Ayuda a la comunidad. Tienen de invitado a un abogado. El tema a tratar del día "La mujer golpeada por su cónyuge". Bien, llamo al programa con la esperanza de recibir una explicación más aterrizada y real de mis dudas. Supongo que al ser radial no nos vemos las caras, tal vez no haya problema en hablar del tema. Mi pregunta fue la siguiente: ¿Abogado, qué sucede cuando existe Violencia Intrafamiliar al interior de una pareja de lesbianas?, ¿Cómo la ley regula ésta problemática? Nuevamente mi amigo el silencio. La respuesta: A ver, lo que pasa es que ahí ya no estamos hablando de violencia intrafamiliar. No te olvides que la ley habla de personas con vínculo consanguíneo, o vínculo civil o sea matrimonio. Si una pareja de homosexuales o lesbianas se agrede, mientras sean leves lo vería el Juzgado de Policía Local, si son graves, el Juzgado del Crimen y ... bla.. bla... A, muy bien, muchas gracias. Creo que debe haber algún camino de regreso a mi mundo.

Por fin ... frente a frente con la dama oculta

Eran las cinco de la tarde de un día cálido de septiembre de 2001. Entra a mi oficina una mujer madura de rostro serio y ojos avergonzados. Parece que la hubiese estado esperando desde siempre. Abre su alma enfrente de mí y me cuenta que vive con una "amiga", conocida desde pequeña, pero ella la agrede desde que están juntas. No sabe qué hacer ni qué decir. Se dice y se contradice. Sólo una pregunta mía. ¿Y usted la quiere mucho? El llanto no se hizo esperar. El relato fue duradero, mi posición fue de observación y escucha. Antes de mí, había concurrido a uno y otro lugar. Venía de la Comisaría de Asuntos de la Familia de su comuna. El nombre de éste lugar le dio esperanza de ayuda. Ingresó y al ser su turno, recibió una invasión de preguntas acerca de su intimidad. Ella contestaba todo ingenuamente, incluso mencionó arriesgadamente su tendencia lésbica. Habló de cómo su pareja le tiraba el pelo, le pegaba en las piernas, la abofeteaba e insultaba. Un grupo de curiosos carabineros se acercó a escuchar y quien la entrevistaba tomaba nota de los aspectos más íntimos de la vida con su pareja. Por fin se sintió apoyada, con todo lo dicho, seguramente recibiría ayuda. La respuesta del uniformado: "Ya, lo suyo va a quedar como una constancia de los hechos. Es lo único que podemos hacer, como no hay lesiones evidentes...". Y luego de poner en práctica su rol paternalista de "consejeros de parejas que sufren de violencia intrafamiliar" (rol que nadie les ha atribuido) y de darle algunos "consejos" de cómo vivir en armonía, el uniformado la despachó. Ella se retiró del lugar, avergonzada, humillada y sintiéndose más violentada, ahora por los que debían velar por su integridad.No cabe duda alguna. En Chile nos encontramos todavía en estado embrionario, frente a la idea de que cada vez existen más individuos que se definen como homosexuales o lesbianas. Menos aún resulta imaginable pensar en la posibilidad de que dentro de una relación de dos personas del mismo sexo existan situaciones "exclusivas" del mundo heterosexual, como el maltrato, la violación, la posibilidad de adopción, etc. En ésta ponencia me referiré exclusivamente a la primera de ellas. La violencia intrafamiliar o violencia doméstica.

"Violencia Intrafamiliar o Doméstica en las parejas Lésbicas"

Muchos autores han planteado sus propias definiciones de Violencia Intrafamiliar. Para efectos de ésta ponencia me quedaré con una de ellas realizada por la QPDV, organización norteamericana que trabaja en temas de violencia intrafamiliar, que la define así: La violencia, principalmente doméstica, es un patrón de conducta que se usa para ejercer cohersión y control sobre alguien, y puede incluir maltrato físico, sexual, económico, emocional y psicológico. Afecta a personas que están casadas, que tienen una relación romántica pero no conviven, que están envueltas en una relación homosexual o lesbiana y a personas de todos los grupos sociales, económicos, raciales, religiosos y étnicos. Esta violencia al interior de una pareja homosexual o lesbiana puede manifestarse en abuso Verbal (insultos, desprecios, etc.), abuso sicológico (permanente culpabilización del otro), abuso financiero (el agresor se aprovecha del dinero, de los bienes o del trabajo de la víctima) y abuso sexual (violaciones o imposiciones para realizar determinadas prácticas sexuales que la otra persona no quiere realizar), amenazas de cualquier tipo y por último, cualquier situación que implique control, dominio y humillación de la otra persona.Pero, ¿la violencia intrafamiliar o doméstica al interior de la pareja lesbiana, es un tema nuevo para debatir? En efecto no. Si consideramos que el ser humano jamás es idéntico a otro en su vida, y que por lo tanto las sociedades humanas se cimientan sobre la base de diversas realidades cuanto más individuos la compongan, es claro afirmar que en todo tipo de relaciones interpersonales (comerciales, laborales, afectivas, sexuales, etc.) cada individuo constituye un todo cultural, y jamás un todo multiplicado. Por lo anterior, resulta evidente concluir que una pareja compuesta por dos personas, (dos hombres, dos mujeres, un hombre y una mujer, como quiera que sea el binomio), es un universo constante, en el que el conflicto y la lectura que se lleve a cabo desde cada cual para interpretar su mundo, no es ni tampoco debería ser idéntica. La relación lesbiana no es ajena a esta interpretación. De hecho no es raro encontrar estudios, como el realizado por la Revista Advocate en Estados Unidos en el año 1997, haya hecho una encuesta sobre temas relacionados con la comunidad gay-lesbica, en cuya ocasión, frente a la pregunta ¿has sido alguna vez objeto de violencia intrafamiliar por parte de tu pareja?, las cifras fueron claras: un 67.8% respondió que no, mientras que un 32.2% que sí. A pesar de esta cifra, se debe tener en cuenta que muchas parejas de homosexuales o lesbianas no asumen vivir este problema, por lo que en realidad la cifra podría ser mayor, puesto que aún al interior de la comunidad gay-lésbica, sigue siendo un tema tabú, es una violencia "invisible", extremadamente difícil de prevenir, ya que quienes la sufren se avergüenzan de no poder enfrentarla, por provenir de alguien que se ama. Por otro lado, el ideal de éstas comunidades es mostrar "la cara agradable" de las relaciones homosexuales, y el hecho de hacer pública una problemática a veces aberrante, no haría sino incrementar la homofobia pública, que estigmatiza, sobre todo a las lesbianas como enfermas e inestables.

Una mirada desde la perspectiva feminista

Si enfocamos nuestro análisis desde le punto de vista del feminismo y lesbianismo, en cuanto a que éstas condiciones conllevan una crítica clara al patriarcado y a la sexualidad existente, es de suponer entonces, que no podría tolerarse la existencia de maltrato en parejas de mujeres. Menos pensar en la dominación y control de una mujer a otra. Por esto, el comunicar siquiera que se vive episodios de violencia, significaba, antes, una "traición" al ideal lésbico-feminista, cimentado en la igualdad de género y condición, a diferencia del mundo heterosexual, basado en la diferencia de género. Pero si consideramos que el problema proviene de una interpretación de género, podemos afirmar que "las relaciones de poder y dominación como una manera de controlar al otro y compensar así los vacíos y carencias afectivas y emocionales, constituyen una base fértil de origen de las relaciones violentas, basadas en la dominación y sumisión(2). A lo anterior, hay que sumarle el hecho que, en muchas relaciones lésbicas, consciente e inconscientemente, una o las dos mujeres tienden a reproducir la relación de subordinación. Las "machos", las "butch", siguen los estereotipos masculinos heterosexuales que repiten el esquema de control y poder que dan lugar al maltrato hacia la pareja "femenina" o "femme", como una copia imperfecta de lo que no se quiere reproducir.

¿Cómo enfrenta la legislación chilena la problemática de la violencia intrafamiliar en parejas lésbicas?


El gobierno chileno reaccionó frente a la problemática de la violencia intrafamiliar que ya venía pidiendo a gritos su legislación, creando la Ley de Violencia Intrafamiliar N° 19.325, promulgada el 27 de agosto de 1991 por el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Dicha ley establece que "quedan protegidos los que tengan, respecto al agresor, la calidad de ascendientes (padre o madre, abuelo, bisabuelo) cónyuges, convivientes, descendientes: (hijos/as, nietos/as, bisnietos/as), parientes consanguíneos hasta el cuarto grado (hermanos, tíos y primos hermanos), menores bajo el cuidado o dependencia de cualquier miembro del grupo familiar, aunque no sean parientes que vivan bajo el mismo techo"(2) . De acuerdo a lo anterior, esta ley es claramente discriminatoria en el entendido que no considera, por una parte a las relaciones homosexuales como una forma de"familia". Inclusive sino que a aquellas socialmente aceptadas, que con ayuda del vínculo consanguíneo, se legitiman como sistemas exclusivos, por lo tanto, frente a la pareja homosexual y lésbica, la norma es inaplicable. Sólo sería admisible de existir lesiones menos graves o graves, cuya competencia correspondería a los Tribunales del Crimen, con un procedimiento que no hace más que dejar en evidencia las relaciones sodomíticas, lesbianas, no aceptadas públicamente y preconcebidamente sancionadas. Aquel que se atreve a denunciar el hecho se expone a una doble victimización frente a la autoridad uniformada, (no capacitada para éste tipo de casos), la que no acoge la denuncia, sino que deja un registro superfluo del hecho que causa curiosidad, burla e inclusive represión hacia la víctima (violencia social) alimentada por la homofobia y misoginia.¿Cómo se aborda ésta problemática en otras naciones? Un mal necesario, en este caso, es comparar lo que sucede en otros lugares del mundo. Es el caso de las organizaciones emergentes en Europa y sobre todo en Estados Unidos, donde ya funcionan desde hace una década grupos de gays y lesbianas que han conformado grupos de autoapoyo para personas maltratadas. También existen asociaciones dedicadas a ayudar a estas víctimas dándoles información y apoyo a las víctimas para recuperar su salud física y mental. Una de estas asociaciones es la NCAVP. Según sus estadísticas, en 1997 recogieron 3.327 casos de violencia entre parejas de gays y lesbianas, de éstas 1.746 correspondieron a hombres mientras que 1.581 a mujeres. A lo anterior se suman las iniciativas de las ciudades, por ejemplo de México, en donde existe en la actualidad un proyecto para apoyar a las lesbianas con problemas intradomésticos, liderado por la Investigadora de Mujeres Trabajadoras Unidas A.C., Jill Falk. Sus talleres se han extrapolado a las ciudades de Guadalajara, Monterrey, entre otros. Son muchos los temas y aspectos de análisis que aparecen continuamente a medida que se va deshilando el tema de la violencia al interior de las parejas homosexuales y lesbianas. Para profundizar el análisis e invitarlas a la reflexión y al debate, les expongo a continuación algunas interrogantes interesantes:

¿Cuales son los aspectos que involucra la decisión de considerar a las parejas lésbicas u homosexuales como familia? ¿Cuáles son los mecanismos necesarios para que dentro de nuestro país (Chile) esta violencia "invisible" se transforme en "visible"? ¿Cuales son las distinciones (de haberlas) que separan un episodio de violencia al interior de una pareja homosexual o lesbiana, de una heterosexual?

1 Revista Electrónica LABIA, Perú, 19...
2 Título I, Art.1º Ley Violencia Intrafamiliar

Leer más...

Violence et relations lesbiennes- desde Toulouse....

LA VIOLENCIA ENTRE LESBIANAS
(extracto)


FUENTE: Entrada publicada el 10 de septiembre 2008, en contraelmaltrato.blogspot.com. Por "Livia y Salva"


Resumen del estudio Élargissement du cadre d’analyse féministe de la violence domestique masculine à travers l’étude de la violence dans les relations lesbiennes (Ampliación del cuadro de análisis feminista de la violencia doméstica masculina a través del estudio de la violencia en las relaciones lesbianas) escrito por Vanessa Watremez*


NOTA DE MUACVE: *Vanessa Watremez es la directora de AIR LIBRE, un programa de intervención, investigación y lucha contra la violencia ejercida entre y hacia las lesbianas, en Toulouse, Francia.



Primera constatación : La autora no dispone de ninguna estadística fiable. En efecto las estadísticas sobre la violencia en las parejas lesbianas varian entre 11% y 60 %. Además, la invisibilidad social de las lesbianas no facilita la constitución de estadísticas fiables.

Vanessa Watremez insiste en un punto importante : tomar en cuenta la realidad de la violencia lesbiana es mostrar que la violencia no es exclusivamente masculina. Esto desmonta el mito de la violencia masculina intrínseca.

La autora vuelve de nuevo entonces sobre la noción de género para explicar la violencia de ciertas mujeres. La mujer de clase "masculina" puede entonces volverse violenta en su pareja, dice.

La violencia que ellas utilizan tanto en su simbólismo, las formas y su definición son unas violencias masculinas domésticas. El binomio de la violencia, la doble definición de la violencia masculina doméstica y el mito que las legitima se aplican en la totalidad de las violencias estudiadas, sean cuales sean las categorías sociales de los dominantes y de los dominados : hombres, mujeres, niños. El mito de la violencia masculina doméstica es independiente del sexo biológico de la persona violenta. Pero no hablar que unos hombres violentos y negar asi las mujeres violentas, corresponde a una de las formas actuales del mito. Eso acredita la tésis sobre la naturalidad de la violencia de los hombres y evita presentar la violencia masculina doméstica como un fenómeno social." (1)

Hago un breve apartado para explicar que este texto - y mi resumen - no tienen como objetivo minimizar la violencia contra las mujeres, pero queremos mostrar que la violencia es una construcción social y no natural. La autora subraya que los hombres son más violentos que las mujeres porque hay con frecuencia una adecuación entre le género y el sexo. La violencia es masculina (de clase masculina) y no sexual.


Mostrando que ésta existe entre las lesbianas, la autora hace la demostración: "Esta perspectiva permite desmontar la naturaleza de sexos. No rendir cuentas de la violencia en las relaciones lesbianas, esto es sostener la naturalidad de la violencia de los hombres. Esto es ocultar el sistema que la construye y la sostiene."
Vanessa Watremez precisa que esta violencia puede también ser debida a la lesbofóbia social.

Se puede constatar una diferencia entre las violencias hombre/mujer en una pareja heterosexual y mujer/mujer en una pareja homosexual. La violencia que ejerce el hombre no es que la mantengan unos privilegios que quieren los hombres individualmente y colectivamente (en tanto que grupo dominante). De hecho, una mujer que parece poner en tela de juicio el orden establecido debe ser remitido a su sitio para evitar que este orden no falle. Allá interviene la violencia.

Entre las lesbianas, se ve bien que no haya mantenimiento de privilegios colectivos por la violencia. La violencia ejercida es por tanto al solo beneficio de la mujer violenta : "Desde un punto de vista social, importa subrayar que la violencia entre lesbianas no es una violencia sistemática: es un medio de asegurar el control personal de una individua sobre su compañera.

No está sostenida y reforzada por el matrimonio y la familia, la dependencia económica, la división sexual del trabajo, la desigualdad salarial estatutaria entre los sexos y un sistema judicial más tolerante hacia el agresor. No está fomentada directamente por la televisión, el cine, la pornografía. La violencia de los hombres hacia las mujeres, sí." (2)

La autora señala que el outing o la puesta a prueba pueden influir en la violencia en la pareja. Sentirse amenazada de outing puede ser un elemento conductor a la violencia ; y sólo la sociedad lesbófoba es responsable de esta. De la misma forma, la puesta a prueba conduce a las parejas lesbianas a esconderse de la violencia exterior que pueden retraducir en su pareja.

La lesbofóbia interiorizada es también una de las posibilidades de acciones violentas.

la autora hace un apartado sobre el sistema heterosocial y la binariedad : "Así, se podrá calificar este sistema heterosocial como siendo el sistema que produce el género para producir y naturalizar a su alrededor el sexo – este sistema produce las categorias binarias hombre/mujer, homosexualidad/heterosexualidad. Reposa sobre la bicategorización y la bipartición y es constitutivo de una sola norma posible. Este sistema heterosocial es entonces una presión social y un condicionante a la normalidad y se impone como siendo lo más natural e ideal. Remite a los hombres y a las mujeres (que produce) a esta norma, modelos y redes de analisis binarios asi propuestos. Creerse hombre o mujer, es creerse en unas categorias ideológicamente construidas y que nosotros hemos preconcebido. Este sistema político ha construido los informes desigualitarios entre los sexos y así, la dominación masculina. Lo que impide esto es que este sistema formado por los hombres y las mujeres, los heterosexuales y homosexuales ; que está en la base de la construcción de los informes sociales de sexo tales que aparecen hoy día. En efecto, este sistema es una configuración reciente tal se presenta hoy. Las representaciones de los géneros y de los sexos no has sido siempre las mismas (Thomas Laqueur : el paso del modelo de un sexo al modelo de dos sexos en el siglo XVIII)."

El sistema heterosexual produce unas jerarquías que entrañan la violencia. Interiorizar este sistema, "heteronormalizar" eso es integrar esta violencia y poderla reproducir ; esto hacen las lesbianas violentas.

Se jugaría por tanto en estas parejas a las mismas relaciones de poder que las creadas por la sociedad heterocentrada. Escaparse de la influencia de esta sociedad es en efecto casi imposible.

Los estereotipos

1. la no violencia femenina : Mostrar la violencia femenina es romper el sistema heterosocial puesto que se pone en tela de juicio la jerarquizacion : mujeres pasivas, amables/hombres dominantes, brutales. Es así mostrar que las mujeres no son una clase única y que el género se construye socialmente de diversas formas.


2. el amor o abnegación : Se enseña a las mujeres a ser dependientes, amorosas hasta la abnegación. Pedir o intentar la autonomía es volver a poner en tela de juicio el sistema heterosocial ; el hombre lo remedia entonces por la violencia. Las lesbianas violentas apoyan entonces este sistema y le dan una legitimidad mayor en vez de valorar la autonomía.


3. la pareja y sus componentes : En una sociedad heteronormalizada, la pareja debe funcionar de la siguiente forma : "relaciones de dependencia, de fidelidad, de subordinación, de dominación y de "apropiación". La pareja no es más que la cristalización de informes sociales heteronormalizados. La violencia sirve para reafirmar esta complementariedad y las lesbianas no son evidentemente insensibles al modelo impuesto.


4. El sistema heterosocial se apoya en el género y no en el sexo : "A través del estudio de las variedades que habían en las relaciones sexuales con una persona del mismo sexo pero de género opuesto, constatamos que « la bipartición del género (la diferencia heterosocial) basta para responder a la norma heterosexual."


5. Así, el sistema heterosocial puede continuar hasta perdurar pero reposa en el género y revela así muy bien su particularidad de ser : la jerarquía preexiste en el sexo, no hay una predominancia del sexo sobre el género, en la base no hay dos sexos que construirían dos géneros. Es esta jerarquización que preesiste y que produce la diferencia de los sexos.


La violencia en las lesbianas no significa entonces una extinción de este sistema que continúa para evolucionar independientemente.


Conclusión

Imaginamos una sociedad que no sería organizada por un sistema heterosocial : esta sociedad no sería construida sobre los valores masculinos o femeninos pero bajo otros valores y este sistema no produciría más la ideología del amor romántico, no prescribirá nunca la inscripción de las relaciones bajo el modelo de la pareja tradicional binaria, entonces no debería hacer posible la violencia en las relaciones binarias pues estas últimas no existirían.


Notas :1. Welzer-Lang, Daniel. 1996. Les hommes violents. Indigo & Côté-femmes éditions.2. Demczuk, Irène. 1993. La violence entre femmes ; une violence non-systèmique. Article soumis pour publication à la revue Labrys.3. Mathieu, Nicole-Claude. 1991. L’anatomie politique, Catégorisations et idéologies du sexe. Côté-Femmes.
Leer más...

domingo, 14 de diciembre de 2008

MISOGINIA Y LESBOFOBIA, ALIADAS PERFECTAS EN LA INVISIBILIZACIÓN DEL MALTRATO LÉSBICO

Violencia Y Maltrato Entre Parejas Lesbianas, Una Realidad Invisible.

Escrito por Angelina Marín-Activista radical lesbiana feminista chilena. Co-Fundadora de La Colectiva Moiras, socióloga tanguera subversiva e integrante fundamental de la Comisión Organizadora del ya histórico VII Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y del Caribe (ELFLAC) celebrado los días 8-11 de Febrero, 2007 en el Centro Cultural San José de Santiago de Chile. (FUENTE Foto de Angelina : Rompiendo el Silencio - "Lesbianas al video" entrevista por Erica Montecinos, pub. feb 2008, Chile)

TEXTO Publicado el 12 de Abril , 2006 por La Colectiva Moiras (CHILE) http://colectivamoiras.blogspot.com/

Se suele creer que las mujeres no somos violentas y que por lo tanto es imposible que entre parejas lesbianas exista violencia y maltrato. Sin embargo, este mito es uno de aquellos que nos muestran una vez más que la realidad lésbica se encuentra velada en la sociedad, incluso en nosotras mismas.

Muchas de nosotras al momento de asumirnos como lesbianas e iniciar una relación lo hacemos con una serie de expectativas, pues el rechazo, la soledad y pena vividas al momento de salir del “closet” han sido tan crudas que buscamos encontrar en la comunidad lésbica y en una pareja un ambiente de realización personal ideal. Estas expectativas nos llevan a negar que vivimos problemas al interior de nuestras parejas, a no aceptar que sea posible estar viviendo una experiencia de violencia y maltrato.

Muchas de nosotras hemos vivido una relación de violencia y maltrato en la cual nuestra amiga y compañera se convierte en una persona que nos atemoriza, una persona que nos hace daño y frente a esa situación nos hemos callado por temor. Y nuestros miedos son muchos: reconocer un fracaso, el desamparo afectivo, el desamparo económico, miedo a ser doblemente discriminada, primero por ser lesbiana, luego por ser maltratada.

La violencia que se vive entre las parejas lesbianas no es muy diferente a la que experimentan las parejas heterosexuales. La violencia es en sí una forma de hacerse con el poder mediante la agresión y la subvaloración de la otra, para luego con este poder lograr que la persona realice y se comporte como desea quien maltrata, o bien en caso contrario castigarla por resistirse al control que se desea ejercer sobre ella.

El ciclo de la violencia, los comportamientos, procederes, las justificaciones tienden a ser las mismas, sin embargo hay elementos que tiñen la violencia entre lesbianas y que hacen de ella un tema de especial preocupación al interior del mundo de las mujeres. Esto tiene que ver con que los elementos que la validan se amparan en el odio a las mujeres (misoginia), la fobia y el rechazo a las lesbianas (lesbofobia) y la discriminación en general.

Las agresiones y el maltrato pueden pasar de presiones para hacer o dejar de hacer, descalificaciones, hasta empujones, golpes y patadas. El gran problema es que muchas veces subestimamos estos hechos y tememos revelar lo que nos pasa por miedo.

Hoy nos enfrentamos a un escenario nacional que avanza en materia de legislación contra la violencia al interior de la familia y que perfecciona sus leyes para penalizar el maltrato. Sin embargo las parejas lesbianas no son reconocidas por el Estado como familias, y la ley señala como VIF a aquella que ocurre al interior de una pareja heterosexual. Por ello es menester demandar una nueva ley que sancione la violencia entre parejas sin distinción por orientación sexual. Junto con ello se requiere, la promoción de investigación en la materia y que los programas de apoyo y atención en VIF contemplen un enfoque especializado.

Angelina Marín

Bibliografía:

Violencia entre lesbianas, una realidad invisible, Fabiana Tron*

*(texto en http://www.degeneres-e.org/index2.php?ption=com_content&do_pdf=1&id=555)

Desalambrando (Primer programa argentino dedicado de la prevención, asistencia e investigación de violencia doméstica entre lesbianas)

Leer más...

sábado, 13 de diciembre de 2008

Haberlas, hailas...

Calladitas, calladitas

Escrito Por Yuderkys Espinosa Miñoso- Activista lesbiana feminista afrodescendiente, nacida en la República Dominicana, residente en Buenos Aires desde el año 2001. Se graduó en psicología y cursó en la FLACSO una maestría en ciencias sociales con orientación en educación. Autora de " Escritos de una lesbiana oscura: reflexiones críticas sobre feminismo y política de identidad en América Latina. Ed. En la frontera ( Foto: Ximena Riffo-Chile)

(Publicado el viernes 12 de Diciembre de 2008 en Página12, SOY-Suplemento en Argentina, así como también en Rompiendo el Silencio, Revista Virtual de Culturas Lesbianas-Chile)

Esta semana terminaron los 16 días de activismo en contra de la Violencia hacia las Mujeres. A propósito de ello surgieron estas reflexiones. ¿Cómo será una violencia sin rostro? ¿Una que no se enuncia?
Hay violencias que no son dignas de estadísticas, ni de campañas, ni de forma alguna de denuncia. Violencias que no cuentan porque no hay episodio eventual a registrar, ni marca corporal identificable como tal... violencias sin victimarios. Qué violencia es esa que no puede traducirse a números, a nombres en una lista, que no puede documentarse en informes policiales, de salud, de derechos humanos, de Naciones Unidas. Qué violencia es la que no cuenta porque no hay cadáver, ni cuerpo inmóvil, no hay quien la atestigüe.
Hay violencias así, que más desearían gozar del privilegio de la enunciación, de la querella, que mejor desearían el lugar inhóspito del registro, de la cuenta, del espanto.
Así hay violencias de todo tipo, importantes violencias a delatar, a castigar, a invocar en leyes, en panfletos y pancartas. Violencias hay de todo tipo, se las ha enumerado, se las ha hecho visibles, han mostrado sus rostros, sus síntomas, sus secuelas, sus mártires cotidianos. Tanto empeño hemos puesto en identificarlas, clasificarlas, delinearlas, incluirlas y hoy, entonces, más que nunca, así evidentes, así a los ojos. Acreditada su existencia, han expandido el lamento por su horror, la dignidad de quienes la padecen, voces que se han elevado por ellas.
Sin embargo... ay, qué violencia que ni el ojo más entrenado cuenta, qué violencia la difícil de aprehender. La que no tiene historia, ni relato. Tomada como ventaja, la invisibilidad parece proteger más que violentar a las lesbianas. Pero qué estrategia es esa de sobrevivencia, que naturalizando la vida clandestina evita la marca en la piel, el charco de sangre, el cuerpo amoratado, el golpe, el puñetazo en la cara... la violencia que cuenta. La que te piden en la comisaría, la que te pide el Estado, el juez, como prueba de violencia padecida.
Condenada en la invisibilidad, autoinfligida, condenada al no cuerpo, maestra de las artimañas, del escondite, de la inexistencia, las lesbianas nada denuncian, nada dicen, nada muestran sobre su forma particular de violencia. A ellas no las calla el palo, no las amedrenta la paliza... acostumbradas están, ya de eso no necesitan (o casi). Se callan solitas.Leer más...

martes, 2 de diciembre de 2008

INICIATIVA CHILENA en el 2007 FRENTE AL INVISIBILIZADO MALTRATO LÉSBICO- CONCEPCIÓN (SUR DE CHILE)

"Se tiende a pensar que somos incapaces de golpearnos"

FUENTE : Entrevista Publicada en ROMPIENDO EL SILENCIO . http://www.rompiendoelsilencio.cl/entrevistas/entrevistas_1ago07.html

Entrevista a Alejandra Aguilar, Colectiva Lésbica Mafalda.

Esta activista inició, en Concepción, interesantes talleres sobre violencia en las relaciones lesbianas, tema que le toca muy de cerca y que valientemente, decidió enfrentar sin miedo ante una conversación invisivilizada en los mismos circulos de lesbianas.
Por Erika Montecinos, RS

(Foto de Alejandra en Marcha del VII ELFLAC: J. Inostroza publicada también en RS, en artículo titulado "HISTÓRICO" de Febrero 2007 )

La "Ale" como le dicen sus cercanas, no ha parado en estos días. El inicio de los talleres en torno a la violencia en relaciones lesbianas la tiene tan ocupada y comprometida, que apenas se da tiempo para su vida personal. No obstante, Alejandra Aguilar (29), una de las fundadoras y coordinadora de la Colectiva Lésbica Mafalda de Concepción, se siente "feliz", porque al fin pudo hacer realidad su sueño de visibilizar el tema. Le toca muy de cerca esto y tan sensibilizada estaba, que no dudó en dar su testimonio en el pasado taller sobre violencia que se dictó con ocasión del ELFLAC, donde hasta lágrimas dejó correr por sus mejillas. Sin miedo, decidió enfrentar la problemática con todas sus letras y en su región, la penquista.
En el transcurso del tiempo, mientras postulaba a fondos para poder desarrollar sus propios talleres, le llamó la atención varias aristas, como por ejemplo, la casi nula conciencia de las mismas lesbianas sobre una situación que viven a diario y la cual es invivisbilizada, no sólo por ellas, sino por las mismas organizaciones de mujeres quienes no tienen contemplada esta temática entre sus prioridades. Frente a esto, es mucho el trabajo que hay por hacer y la Ale, lo sabe.
"Cuando se empieza un taller se espera demasiado, pero por ahora queremos conseguir visibilizar el tema, que se converce entre nosotras qué nos pasa cuando aparece la violencia en nuestras relaciones con la otra. Queremos que las mismas lesbianas puedan reconocer a una abusadora y prevenir un daño mayor", explica.
¿Por qué crees tú que la violencia entre lesbianas es tan invisibilizada?
Todo tema se invisibiliza porque se cree que no es real o que no es trascendente o que será un tema más para alentar los prejuicios en cuanto a las lesbianas. Este tema, no es ajeno a eso. Como estamos viviendo en una sociedad patriarcal que piensa que somos todas "delicadas y buenas", también se tiende a pensar que por ende seríamos incapaces de golpearnos o violarnos entre nosotras ¡menos aún siendo lesbianas activistas!.

Que también se da dices tú...
Nosotras tendemos a caer en este juego también de pensar que una lesbiana no podría atacar a otra lesbiana si es parte de una organización que defiende derechos de lesbianas.

Pero muchas de ellas lo debaten en foros y charlas...
Por eso también queremos concientizar a las lesbianas feministas que este es un tema que debemos conversar más alla de nuestros encuentros o talleres o foros de chat.

Ah ok ¿Crees que los movimientos feministas se hacen eco de esta realidad?
Nosotras hemos estado preparándonos antes de hacer estos talleres y nos hemos encontrado con muchas sorpresas en cuanto a que organizaciones feministas que están a favor o en contra de tocar el tema de la violencia entre parejas lésbicas.
Preocupante...
Claro, es sorpresa porque ante un tema que nos daña a nosotras, deberíamos estar más atentas y no esquivar a conversar. Sin duda, eso si, que si hay organizaciones que simplemente no quieren hablar del tema y otras, que saben que la violencia entre parejas lésbicas es real.
"Siempre hay una victima y una victimaria"

¿Has conocido a muchas lesbianas violentadas por sus parejas?
Muchas de nosotras ha sido parte de una relacion violenta. De hecho, muchas de las que estamos organizando el taller sufrimos de maltrato y agresión. Las parejas no suelen darse cuanta dónde está el limite, que en una relacion no existe el control sobre la otra.

Eso se ve mucho...
Si, lamentablemente. Todas alguna vez hemos visto a parejas de lesbianas o hemos sido parte de una relación en donde una controlaba más que la otra.
¿Cuál crees que sea la razón el que muchas parejas lleguen a violentarse en su relación?
En una pareja no se violentan dos, una agrede y la otra si llegase a reaccionar, se defiende.
En una relación, cuando se presenta agresión siempre hay una victima y una victimaria. La razón de por qué una mujer agrede o maltrata a otra mujer que es su pareja, es una sola: una agresora siempre querrá ejercer control sobre decisiones importantes hasta decisiones personales y hará todo para que "SU" mujer no se aleje de su lado.

Sobre ese punto de tratar a las parejas como "mi mujer", ¿crees que hay una "copia" de las relaciones heterosexuales? ¿hay muchos roles entre las lesbianas?
No hablaría de roles, yo más bien hablaría de que cómo la comunidad lésbica nunca hemos tocado el tema de la violencia entre nosotras. Desconocemos totalmente el tema y si alguna vez lo hemos conversado, nunca hemos visibilizado el tema al punto que sí sea tema entre nosotras. Por ende, quienes ejercen violencia o quienes la reciben simplemente viven sin preguntarse nunca en qué momento cambio la relación.

¿La única solución es la separación? ¿Cómo pueden hacer frente a este problema?
Primero, hay que entender qué es la violencia entre parejas lésbicas, aprender que las palabras también son violencia que los actos son violencia y la acción de éstas dos, son un crimen. La violencia entre parejas lésbicas no es un problema que no se pueda solucionar, pero la solución de su propia vida siempre la tendrá quien ha sido agredida. Ella siempre tendrá la decisión de su vida, porque no podemos imponer soluciones a las víctimas o implantarles nuestro criterio si podemos enseñarles que lo que están viviendo no es normal, que están siendo víctimas de abuso y que hay soluciones.


"Cuando escuchas vivencias, te das cuenta que no erraste"
¿ Por qué surge este interés de la colectiva por realizar talleres con la temática de la violencia en las relaciones lesbianas?

Surge el año pasado durante el ELFLAC con la activista Esther Prado de México y su taller sobre violencia doméstica entre lésbicas. Nos dimos cuenta ahí que muchas de nosotras habia vivido el tema de la violencia y que muchas de nosotras, no comprendiamos la diferencia entre maltrato y agresión.

¿Cómo ha sido hasta el momento la recepción que han tenido estos talleres?
Muy buena. Las chicas que fueron a la presentación de los talleres, se mostraron muy emocionadas porque todas alguna vez fueron maltratadas por sus parejas y muchas agredidas. Nos sorprendio el caso de una de las asistentes que nos dijo que ella era una "sobreviviente". Cuando escuchas estas vivencias, te das cuenta que no erraste.


¿Estos talleres se extenderán a Santiago o sólo quedarán en regiones?
Nos encantaría poder llegar a más regiones y a Santiago sobretodo. Estamos trabajando en proyectos para poder hacer de estos talleres más que un simple deseo de visibilizar el tema. Ojala sacar un resultado más concreto de estos talleres para que muchas lesbianas sepan dónde acudir en caso de agresión o maltrato.

¿Ves interés de las lesbianas en Concepción por participar?
Hasta ahora han causado mucho interés los talleres, no sólo de la comunidad lésbica también de la comunidad gay de Concepción.

De estos ya históricos talleres en Concepción, también se hacían eco otros espacios como fue el de la agrupación chilena LAS OTRAS FAMILIAS ( Para ver también la carta de Emma de Ramón sobre razones internas y externas para suspender el funcionamiento de su organización y las tiranias de los financiamientos que dictan agendas http://www.lasotrasfamilias.cl/editorial/16ene08.htm)

Colectiva Lésbica Las Mafaldas:TALLERES SOBRE VIOLENCIA EN PAREJAS DE LESBIANAS SE DESARROLLAN EN CONCEPCION

Publicado el 29 Agosto 2007 por LAS OTRAS FAMILIAS http://www.lasotrasfamilias.cl/

La violencia entre lesbianas existe, desde el maltrato psicológico hasta el físico, aunque es una realidad oculta y de tratamiento difícil. Por ello son varios los grupos de activistas del continente que están develando poco a poco esta realidad y trabajando el tema, entre ellos, La Colectiva Lésbica Mafalda de Concepción.

Con el fin de abrir más espacios entre sus pares y verbalizar lo que muchas veces se mantiene en silencio, empezaron el pasado 18 de agosto su proyecto “Yo Quiero…”. Para desarrollar espacios de capacitación, información y toma de conciencia sobre sus derechos como mujeres y lesbianas, fortaleciendo a la colectiva y sensibilizando a la comunidad respecto de las discriminaciones y vulneraciones a las que están expuestas.

Consecuentes con su activismo regional, Alejandra Aguilar y Antonieta Jiménez, quienes lideran esta iniciativa, nos cuentan que la primera sesión fue todo un éxito: la recepción fue muy buena, porque tenemos gente de todos lados que quiere participar y como los talleres están hechos sólo para mujeres lesbianas, las chicas están muy contentas.


Estos son impartidos por lesbianas feministas sobrevivientes de maltrato y agresión; algunas profesionales como abogadas y psicólogas; y cuentan con el respaldo y ayuda de la activista Esther Prado, a quien conocieron en el taller sobre el tema realizado en el VII Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe, que inspiró esta labor.


Para participar, no se requiere de cuota de incorporación o donación alguna, sólo las ganas de asistir y aprovechar esta oportunidad, ya que como bien agregan Alejandra y Antonieta: hay que entender que la violencia entre lesbianas existe, pertenezcan o no a alguna organización. Las conductas agresivas y de abuso, son similares a las de un abusador hombre, sólo que a esta le agregamos el factor outing (amenaza que hace una lesbiana contra otra lesbiana con sacarla del closet).

La actividad se desarrolló en la Universidad del Bio Bio en la sala 101 AB CONCEPCION. Desde las 16:00 a las 20:00 hrs.
1º de septiembre taller: la coherencia entre lo público y lo privado
8 de septiembre taller: más allá de la bronca
15 de septiembre taller: violencia contra la mujer en Chile
6 de octubre taller: si nos tocan a una nos tocan a todas
9/10/11 noviembre taller: cuidARTE
25 noviembre: acto día internacional no más violencia contra la mujer
Leer más...

martes, 18 de noviembre de 2008

Mantienen vigente campaña contra violencia en parejas lésbicas ( México D.F. )
Organizaciones civiles, en conjunto con dependencias del Gobierno de DF, continúan su labor para erradicar las diferentes formas de violencia en parejas lésbicas. El objetivo: brindar apoyo sicológico y atención personalizada a quienes son víctimas.
Escrito por Adriana Becerra Rojas, mexicana, estudiante de Comunicación y Periodismo, colaboradora de Anodis, Agencia de Noticias Sobre la diversidad Sexual. Publicado en ZONA LÉSBICA/ANODIS (27 de octubre de 2008)

Aristóteles decía que “la bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible”. La pregunta es: ¿qué pasa cuando la bestia es quien dice que te ama y tú recibes golpes, vejaciones y humillaciones?Hace cuatro años el I Festival Lésbico de la Ciudad de México lanzó una campaña contra la violencia en parejas lesbianas. A cuatro ediciones del evento, la iniciativa sigue vigente a través de actividades que involucran talleres y apoyo sicológico, por mencionar algunas. Ahora, la asociación civil Fundación Género Diverso, en conjunto con el Gobierno del Distrito Federal (GDF), la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), y la Dirección General de Igualdad y Diversidad Social (DGIDS), hicieron un llamado a la sociedad para unirse a la "Campaña contra la violencia lésbica: formemos relaciones constructivas".Como parte de esta iniciativa en agosto pasado inició el taller "Formemos relaciones Constructivas", que estará vigente hasta diciembre próximo con el objetivo de brindar a las víctimas de violencia las herramientas necesarias para vivir una relación sana y funcional.¿Alguna vez tu pareja te ha insultado; ha hecho comentarios humillantes referentes a ti frente a otras personas; acostumbra pellizcar, abofetear o dar cualquier golpe como reprimenda a actos que haces y no le agradan? Si la respuesta es afirmativa no lo dudes, y aléjate; o si lo consideras posible busquen la ayuda pertinente.La violencia es un mal que tiene infinidad de aristas: desde la más “amable” hasta la más obvia. Aún así nadie tiene derecho a soportar acciones que pongan en riesgo su integridad física y/o sicológica.Friedrich Nietzsche pensaba: “No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada”. Sólo hace falta enfrentar la situación y alejarse de ella.

----------------------
Es interesante, como dato histórico-político, el enfoque en el lenguaje psicoterapéutico y la estética específica del cartel elegido esta vez en el 2008 para la promoción del curso taller "Formemos relaciones constructivas", con duracion de 4 meses, desde Agosto a Diciembre, en contraste con los carteles iniciales del 2005. ( VER Entrada del blog -día 14 Noviembre, para las otras tarjetas)

Este cartel dice:

"Si vives o has estado en una relación de pareja lésbica con algún tipo de violencia y deseas un cambio. Te invitamos al curso taller....un grupo psicoterapéutico que te brindará las herramientas para tener una relación sana y funcional..."

y la campaña continúa:

Te invitamos a escribirnos y solicitar informacion y apoyo en caso de que vivas violencia o hayas sido victima de la violencia en una relacion lesbica.

Tienes derecho a una vida libre de violencia.

Seguiremos promoviendo talleres y cursos para darle continuidad a la campaña Contra la violencia lesbica, que hemos venido impulsando.

“Este programa es de carácter público, no es patrocinado ni promovido por partido político alguno. Esta prohibido el uso de este programa con fines políticos, electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos" -------------------------------

Demandan a mujer lesbiana
por maltrato físico en España

Publicado el 22 de Octubre 2005
Por Adriana Becerra Rojas
Fuente: en ZONA LÉSBICA/ Adonis

Sin duda la palabra más fuerte que he escuchado, que más peso ha tenido no sólo para mi persona y para muchos es la de igualdad y es que hablar de igualdad es asumir responsabilidad y los beneficios que esto traiga consigo

Lo anterior es porque una muestra de igualdad demuestra lo banales o polares que somos los seres humanos, y es que esta acción comienza a llevarse a cabo en algunos puntos del mundo en algunos casos de la vida.

Un caso en Andalucía es la más fiel muestra de que tan humanos somos todos, al grado que ser homosexual, bisexual, heterosexual o lesbiana no te exime de nada, igual cometes errores, delitos o abusos, pero en esta región tu condición sexual no te salva de nada ni te hunde más en nada.Tal sería las cosas en Andalucía, que una fiscal pidió un castigo de cuatro años de cárcel para una lesbiana acusada de dar "tortazos y bocados" a su ex pareja en cara y cuello, la acusada amenazó a su ex-mujer con suicidarse si ella confirmaba las acusaciones que se le imputaban y si insistía en dar por terminada su relación.En el escrito de acusación, el fiscal considera que los hechos son constitutivos de un delito de malos tratos habituales y de otros dos de malos tratos, por lo que también solicita para la acusada la prohibición de acercamiento a la víctima por un periodo de 15 años. Esta situación tiene ya tres años de estar en línea de fuego debido a que esto comenzó en el año 2002, cuando la acusada, Marta P.L. inició una relación sentimental y de convivencia con Yolanda V.V. en el municipio de Martos (Jaén). Esta relación concluyó debido a la "agresividad" de Marta P.L., que golpeaba a Yolanda V.V. "cada vez que no limpiaba como ella quería", le daba "tortazos" y le amenazaba con causarle un mal o causárselo ella misma, según el relato de Fiscalía encargada del caso.La gota que derramó el vaso sucedió tras el rompimiento definitivo de las chicas el pasado 19 de julio del presente año, en esta fecha la víctima asegura que Martha estuvo esperando en la calle desde las 2.00 horas hasta las 6.45 horas, momento en que Yolanda V.V. salió de la vivienda. La acusada se le acercó y comenzó a recriminarle que se hubiera marchado, obligándole a acompañarla mientras le daba "tirones de pelo y empujones" por la calle, hasta regresarla al domicilio que compartieran como pareja.Una vez ahí la acusada volvió a agredir a Yolanda V.V. dándole tortazos en la boca, tirones de pelo "e incluso en la cara y en el cuello". Sobre las 9.15 horas la madre de la víctima llego al rescate de su hija , momento en que la acusada "cogió un destornillador con el que dijo que se mataría" si Yolanda V.V. se iba de la casa con su madre, siempre según el relato del fiscal.Ahora está en juego saber si se aceptan los dos castigos que se han solicitado el que la Martha o podrá acercarse a su ex en 15 años de los cuales se solicita pase 4 en prisión.Tu condición sexual no te justifica para atacar nadie, y mucho menos te protege así como en España, en Andalucía existen tres comunidades en las que la violencia marital sin importar sexo está penada severamente.Ahora bien, aunque en México no esté tipificado como tal, no te deja libre la violencia o es justificable y mucho menos aceptable, si tu pareja te golpea denúnciala y aléjate ella no te hagas más daño y no permitas que te siga dañando, antes de amar a alguien ámate y respétate tú misma.

Leer más...

lunes, 17 de noviembre de 2008

A DESALAMBRAR.....

Ambos Escritos por Laura Eiven-Activista lesbiana feminista argentina, quien coordina el Area de Investigación de Desalambrando, primer programa en Argentina dedicado a la Prevención, Asistencia e Investigación de la Violencia Doméstica entre Lesbianas, ofreciendo servicios de consejerías individuales, grupos de autoayuda, talleres de prevención, charlas informativas, investigación y una biblioteca especializada sobre el maltrato entre mujeres- Foto: Erika Montecinos- Directora de Rompiendo el Silencio Revista virtual de culturas Lésbicas (Chile)
1. “Por los pliegues de la violencia doméstica entre lesbianas. Abriendo el camino para salir del segundo closet” Escrito Por Laura Eiven
Ponencia Presentada en el 1º Encuentro Nacional de la Diversidad Sexual de las Mujeres Colombia, Bogotá. Octubre del 2006. Organizado por la Corporación Triángulo Negro
"Podemos aprender a trabajar y hablar cuando tenemos miedo de la misma manera en que hemos aprendido a trabajar y hablar cuando estamos cansadas. Porque hemos sido socializadas para respetar el miedo más que a nuestras propias necesidades de un lenguaje y de definiciones, y mientras esperamos en silencio por ese lujo final que es no tener miedo, el peso del silencio nos ahogará". (Audre Lorde, La transformación del silencio en lenguaje y acción en Los diarios del cáncer, Aunt lote books, San Francisco, 1980.)

Audre Lorde nos habla de cómo el hecho de no tener miedo se transforma en un “privilegio” en el marco de un sistema opresor. Casi tod*s hemos hecho silencio alguna vez o hemos sido silenciad*s.

Es interesante puntualizar la delicada distancia que existe entre el silencio del darse cuenta o del darse tiempo y el silencio signado por la imposibilidad o la prohibición de decir. No solo se trata de decidir entre callar o poner en palabras, sino de elegir si realmente quiero hablar, cuándo quiero y en función de qué. Escucharse, darse lugar a decidir o ahogarse, a veces adquiere sutilezas impalpables. (1)

El maltrato dentro de un vínculo de lesbianas, es un “patrón de conductas violentas y coercitivas por las cuales una busca controlar los pensamientos, las creencias o las conductas de su compañera o castigarla por resistirse al control que quiere ejercer sobre ella". (2)

El miedo generado por el control y la manipulación, es disciplinador: domina y paraliza.Sabemos que no es lo mismo rebelarse contra quien ejerce violencia con cara desconocida que cuando esta es ejercida por la persona amada. Esto último genera situaciones de una contradicción insoportable: -¿quien me maltrata me ama?¿quien me pega me ama? Se instala así la duda crónica del cómo puede ser que quien dice que me ama convierta con su accionar, al verbo en un sustantivo: “am*”, quien domina, quien esclaviza las acciones de otr*. Esto produce un grado de confusión y de dolor difícil de soportar. Dado el desgaste emocional y la dependencia establecida, la víctima se va empantanando cada vez más en los estragos de un supuesto amor que lastima. En nombre de qué modelo de construcción del amor se puede sostener un vínculo ligado al sufrimiento o al daño como patrón de conducta fijada en el ejercicio sistemático de dominio, control y abuso de poder de un* por sobre otr*. Preguntas, dudas que la que sufre el maltrato no puede más que volcar sobre sí antes que poner en duda el amor de otr*.

El modelo en que hemos sido educad*s en relación al género posibilita que dudemos de nuestros registros antes que de los demás. La socialización de las mujeres en particular, conlleva la idea del sacrificio personal como contrapartida de sostener una buena relación de pareja. Como resultado de ello, solemos considerar que la buena marcha de una relación se apoya en nuestros hombros, es responsabilidad exclusiva nuestra. Nosotras somos educadas con esos modelos y estar en relación a otra mujer no nos libra de la posibilidad de internalizarlos, porque por más que dentro de un sistema patriarcal el poder se le otorga desproporcionadamente al hombre en bandeja, nosotras repetimos también los modelos de vinculación con los que fuimos formadas, no solamente los roles asignados a nuestro género. Y ese modelo verticalista, supone que “siempre alguien tiene que tener el poder o más poder” y que, además, ese ejercicio de poder da privilegios.En nombre del amor, de este modelo de amor basado en la supremacía de un* por sobre otr*, se puede destruir, matar de muchas formas: de cuajo o a goteo. La primera, es directa y muchas veces resulta invisible, en el sentido que casi no existen denuncias previas sobre violencia en parejas no heterosexuales. Terminamos enterándonos por los titulares escandalosos y amarillistas de la prensa; alguna vez habrán leído o escuchado algo así como: “un homosexual mató a un compañero”,”mueren dos personas y un travesti”, “lesbiana asesina mata a otra por despecho o crimen pasional”. Estas muertes silenciadas, encandiladas por luminosos focos que solo producen una ceguera inmediata, están destinadas a revolver de vez en vez el caldo del heterosexismo y de la heteronorma, intentando juntar “evidencias” sobre la mala prensa de ser desviad*s.

La otra muerte, la que llamo “a goteo”, sucede a través de aquellas formas del maltrato que no dejan huellas evidentes pero que van horadando; algo se va muriendo lentamente, día tras día. Esa forma en la que se van opacando necesidades y deseos es provocada por las amenazas directas o indirectas, las humillaciones, las degradaciones o descalificaciones. Es alimentada por el miedo que hace que las víctimas caminen en puntitas de pie; es acelerada por la vergüenza y la culpa que llevan la estima a una medida diminuta que no alcanza a los talones.

Es que es imposible estar a la altura de quien se cree “superior” y establece un ejercicio exclusivo del poder con el que domina las necesidades de otr* hasta agotarl* y enajenarl*, de modo tal que logra apropiarse de su voluntad, casi. Para quien ejerce violencia es imprescindible que su pareja vaya perdiendo dimensiones, espacios, lazos y proyectos.
Hablaba del miedo. Del encierro de las palabras en el cuerpo, del encierro del cuerpo dentro de cuatro paredes, construidas para dejarnos cercad*s por el temor a las consecuencias de enunciar y enunciarnos. Aún así, después de sortear algunos obstáculos para amedrentarnos, algun*s logramos preguntarnos, al igual que Audre Lorde, cómo desmantelar el miedo, ese amplificado y multiplicado, para cruzar la frontera desde un territorio minado por las amenazas de quien las utiliza como arma para tener a otr* bajo sumisión, para que se quede “en el molde”.

Está visto que la violencia invisibilizada suma vulnerabilidad frente a lo que este sistema en el ejercicio de la violencia social, utiliza como mecanismo para ejercer la impunidad: “aquello que no se puede comprobar no existe”.

Sin duda, hay varias razones por las que la violencia entre lesbianas se mantiene en un lugar de sombras dentro de la comunidad en general y dentro de la comunidad lésbica en particular.

Entre otras, encontramos el cerco que en general se pone a la temática a modo de autoprotección por temor a sumar razones para la discriminación y el rechazo en relación al entorno. En quien recibe el maltrato, actúa la propia negación, por el dolor que produce la disyuntiva entre tomar la palabra denunciando frente a su grupo de pertenencia lo que sucede o la alternativa de callar – ya que además suelen ser espacios comunes con la pareja - por el temor a quedarse absolutamente sol*: sin amig*s, compañer*s, sin espacio.
Sin redes sociales entre lesbianas que permitan implementar estrategias frente a la circulación de la violencia, resulta difícil pensar en alternativas, tanto para enfrentar la violencia “hacia” como la violencia “entre”.

Silenciar la violencia doméstica instala una doble opresión, por las implicancias de un doble closet. Es que el maltrato multiplica la opresión y el encierro e impone una fuerte carga emocional frente a una identidad estigmatizada.Una de las condiciones necesarias para quien ejerce el maltrato es que la otra pierda toda vinculación con su entorno.

Por un lado, para que no existan testigos posibles; por el otro, para que cuente exclusivamente con ella. Esta es una de las cuestiones que se conjugan de forma específica en el vínculo de maltrato entre lesbianas. La imposibilidad de visibilizar la violencia que se esta padeciendo, se instala o se refuerza ante la imposibilidad previa de visibilizar la relación ante el entorno próximo y ante seres queridos dado el temor a ser rechazada por el hecho de mantener un vínculo amoroso con una mujer. En este sentido, muy pocas son las veces que l*s compañer*s de trabajo, l*s amig*s, la familia saben, no solo que está en un vínculo de maltrato, sino que es lesbiana. De este modo, el no poder compartir la realidad más cercana, termina produciendo el alejamiento de todos aquellos vínculos de los que se teme incomprensión, censura o condena. Además, el tema del closet también auspicia de amenaza para amedrentar: “le voy a contar a tod*s lo que sos”.Ser única, necesaria e imprescindible, ser “todo”, es entre otras cosas, lo que da un poder omnipresente y deja a la otra cada vez más sola, sin posibilidades de articulación alguna para pedir ayuda. Existe en este sentido una diferencias sustancial entre lo que sucede cuando la violencia se da en el marco de un vínculo legitimado, heterosexual, y cuando no. En el primero, no se pone en duda la heterosexualidad ni la legitimidad del vínculo. Por el contrario, en el caso de las lesbianas, cuando se pone en evidencia el vínculo de maltrato, en la mayoría de los casos, se plantea si no será que los vínculos lésbicos son dañinos en sí mismos, es decir, se aprovecha la situación para reforzar el argumento de lo mal que le hace a esa mujer estar con otra mujer. Este es uno de los motivos por los cuales las lesbianas no acuden a los gabinetes, hospitales u ONGs que trabajan en violencia doméstica, porque aquellos no contemplan que quien acuda a pedir ayuda sea lesbiana y entonces estas, temen ser revictimizadas, rechazadas, discriminadas. No existe predisposición, salvo excepciones, en las políticas públicas y privadas, para garantizar el ejercicio de derechos y garantías en este sentido.Creemos que ni nuestra valoración ni nuestra estima son posibles de sostener desde la vergüenza, el ocultamiento o la negación de la realidad; sino a partir del reconocimiento de cómo somos y de qué cosas nos pasan, defendiendo nuestros derechos a no ser maltratad*s, a la salud, a la justicia, a la equidad.

Una lesbiana, como cualquiera, no pedirá ni luchará por aquello que cree que no merece. Lo que enuncia Audre Lorde al comienzo, sobre el ahogo que produce ser silenciad*s , no constituye un destino o una sentencia, sino una alerta para tomar conciencia; un impulso para definitivamente tomarnos en nuestras manos.En relación a esto, parto de un cuestionamiento:

¿Qué será aquello que tendremos que transformar y/o desarticular para neutralizar la violencia, al menos y en principio, la que circula entre nosotr*s?
Una campaña recientemente lanzada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, propone que la gente se despoje de las armas para que la violencia deje de circular. Algo así como un convide al desarme que apela a erradicar la violencia, suponiendo que el instrumento u objeto “armas” es lo que la promueve. Como si dejar a un lado las armas fuera sinónimo de detener la violencia. Esta simplificación de causas y consecuencias habla nítidamente del perfil del sistema: diseñado, construido y estructurado para la perdurabilidad de la violencia en tanto su andamiaje se sostiene en brutales diferencias de poder. Un sistema que –con total desparpajo- agota sus soluciones en propuestas paradójicas que confunden; tanto como se confunden las víctimas cuando aquella que supuestamente l*s ama o las ama de “esa” manera, l*s daña.
La contradicción alienante de “te destruyo” “te oprimo” que convive con “te protejo” “te ayudo”, es uno de los mecanismos más aceitados que contribuye a la confusión que impide u obstaculiza llegar a asumir que están siendo violentad*s.

El doble mensaje constituye uno de los ingredientes básicos de la violencia emocional, la que a veces pasa desapercibida, la que no deja huellas inmediatas a simple vista, pero sí a mediano y largo plazo.Sabemos que cualquier cosa -simbólica o concreta- puede convertirse en una herramienta para la violencia, sabemos que las palabras y hasta los silencios pueden serlo también, porque es la intencionalidad la que define y no los objetos en circulación, por más que estos tengan un peso concreto y simbólico que no desestimo. Pero –volviendo al ejemplo de aquella campaña por el desarme- no resulta ingenuo que en lugar de un planteo profundo acerca de los modelos sobre los que se está construyendo este sistema, aparezcan sugerencias engañosamente simplificadoras. Es que habría que resignar muchos privilegios y poner en cuestión, justamente, los pilares de la desigualdad en las que se apoya el aparataje económico y socio cultural de nuestros países. En relación a nuestras sociedades hace tiempo venimos preguntándonos ¿cómo desmantelar las armas como la impunidad, el abuso, el sexismo, la desigualdad, la opresión, el silenciamiento, la apropiación, etc ?. Podemos preguntarnos y ello seguramente no resultará suficiente pero al menos es un paso. Otro paso importante es ir ensayando respuestas posibles.
Hace falta intentar conjuntamente y haciendo uso de las redes y articulaciones de las que tanto hablamos. Hace falta que nuestras voces pasen a ser escuchadas, en la sumatoria de un accionar orgánico e instituyente de esas, nuestras “otras” realidades, hasta ahora marginadas por ser tratadas como “minorías”, como si el número restara derechos. Es imposible hablar de estadísticas sobre una población invisibilizada.
La violencia doméstica entre lesbianas no puede aislarse del entramado de toda la sociedad.Nos han educado para cerrarnos la boca y para perder de vista nuestro registro. Mensajes, frases que se han constituido en tratados de “buena educación y buenas costumbres” para convencernos que una/un niñit* debe ser bien educad* que es casi lo mismo que muy adaptad*. Es un mecanismo de reloj puesto en marcha en función de crear y sostener las “productividades” que los roles de género pretenden instituir e inculcar; para nosotr*s, ese mecanismo es un sinónimo de clausura. De paso, la sexualidad también se aprieta con el mismísimo moño y esa ilusión institucionalizada supone, con una ingenuidad despiadada, que nuestros deseos o necesidades van a quedar encerrados y por lo tanto enterrados y hasta olvidados. Borrón y cuenta nueva, abracadabra: si me pliego, ahora voy a ser “lo que quieren que sea”, lo que se espera de mí. Una ruta posible de ese paulatino amoldamiento sería: amenaza/miedo/ vergüenza/culpa/ocultamiento/ secreto/ naturalización / acostumbramiento. Pero la fórmula no siempre resulta: a los minutos, a los días, a los meses o a los años, el deseo y las necesidades con patas y manos propias, se desatan una y mil veces. Afloran o se abren en flor. Que no funciona, que los panópticos provocan reincidencias y rebeldías, que ya basta.
Y vengo con esto que ya habrán escuchado más de una vez, porque este es el primer closet del que hablamos y del cual no podemos olvidarnos, sencillamente porque su incidencia persiste. El dispositivo que obstaculiza el “basta” que mucha*s aún no pueden decir, está sostenido por la violencia social legitimada y naturalizada que instaura sobre nuestros cuerpos un mandato inexorable que nos lleva y llevará tiempo desanudar. Deshacer mordazas. Lo que pueden delatar los silencios o gritos o marcas o la ausencia de ellas. Nosotr*s tenemos en común la historia de una o más opresiones. Resulta imprescindible poder extrañarnos frente a aquello –propio o ajeno- que nos produce malestar; mantenernos despiert*s, cuestionarn*s hace al no acostumbramiento. Posibilita hacer visible –en principio ante la propia mirada- que el traje que nos proponen no nos gusta ni nos calza. Y que los zapatos gentilmente cedidos por el imaginario impuesto, nos aprietan y nos impiden pararnos, que queremos elegir y ya. Esta visibilidad, a favor del deseo, es la que va en dirección opuesta a la homofobia e implica desnaturalizar y desnormativizar.
Pensar la subjetividad no determinada por lo ya instituido abre la posibilidad de reconstruir creativamente las significaciones y representaciones sociales desde la singularidad en movimiento de cada quien. (3)
En el mismo sentido, estamos atravesadas y signadas por cantidad de supuestos y preconceptos que contribuyen al encierro y a la negación del maltrato entre lesbianas y/o a la resistencia al abordaje sobre la problemática del maltrato entre lesbianas. El maltrato es una actitud de abuso y control que no resiste argumentación y supone el desafío de revisar paradigmas y desarticular mitos que operan como cristalizaciones o puntos de condensación, de producción de sentidos irrevocables.
Por ejemplo:
Los vínculos entre mujeres son ideales, más sensibles, más pares, más suaves.
las lesbianas/ mujeres no somos violentas
la lesbiana masculina es siempre la violenta porque actúa como varón
No es violencia doméstica, son dos histéricas que se agarran de los pelos
Entre lesbianas la violencia es psíquica porque las mujeres tienen menos fuerza o no fueron educadas para eso
Entre lesbianas la violencia es mutua
Las lesbianas son más violentas que las heterosexuales porque son machonas
Estas y otras creencias similares se basan en la creación de perfiles y roles estereotipados, de los cuales se sirve el sistema en su intento de encasillar y caricaturizarnos.
Si nos hacen previsibles será más fácil segregarnos o neutralizarnos. O quizás la aspiración sea lograr que –en la necesidad de ser reconocid*s y aceptad*s por el entorno- hagamos el intento de “recuperarnos”. Y si no logramos “enderezar” nuestra identidad y nuestra sexualidad, al menos, que intentemos que “la falla” no se note.
En otro plano, pero en el mismo sentido, existen también premisas y mitos en relación al amor: suponer o esperar que alguien “puede llenar todas mis expectativas” o aspirar a ser “todo para alguien”. O la idea de la media naranja, de la completud con la otra mitad. El ideal del "amor romántico" como fusión y dependencia, que impulsa la idea del sacrificio individual o el altruismo en función de un valor superior que es la vida en pareja “más allá de todo”; la aceptación de los celos como consecuencia necesaria del amor exclusivo sin posibilidades de elección o de registro de los propios límites; la idea de que, en la relación de pareja, tienen que satisfacerse todas y cada una de las necesidades individuales.... de otr*.
Cuestionar estas formas de construcción del modelo amoroso, qué entendemos o qué nos hicieron creer sobre lo que implica amar y sentirnos amad*s; establecer los nexos entre celos y apropiación – posesión, son tareas necesarias a la hora de indagar sobre nuestro posicionamiento y contradicciones en la constitución de una relación.Hemos naturalizado y nos hemos acostumbrado a que nos amenacen con develar nuestra identidad en nuestros trabajos, a que nos lleven a la cárcel por resistirnos, a que busquemos la forma que no se note quiénes somos en la familia; pero también hemos llegado a acostumbrarnos a que Victoria denigre a Micaela, a que Juana amenace a Mora, a que Beatriz le tema a Greta, a que justifiquemos infinidad de pequeñas y grandes situaciones por resultarnos angustiantes, por presentarnos impotencia, por ponernos en situaciones incomodas tales como sentirnos “en el medio” o teniendo que elegir. Solo si nos concientizamos, si revelamos, si visibilizamos el derecho a una vida sin violencia y a un vínculo sin violencia, podremos pensar en la posibilidad de posicionarnos para salir del primer y segundo closet. Cada cual a su tiempo interno, respetando sus necesidades y deseos y validando el propio registro. Cada cual, ejercitando la solidaridad al dar espacio y validez al registro de esa otr*: amig*, conocid*, compañer* de actividades, que está viviendo la opresión concreta por parte de su compañer*. Para desmantelar el miedo que nos perpetúa en una situación de violencia hay que –primero- identificarlo y desmitificarlo. Luego, en el camino de desactivarlo, ese que necesariamente nos lleva más allá de la evidencia, enfrentar el desafío de dejar de lado linealidades y simplificaciones. El trabajo sobre las contradicciones propias y sobre la aceptación de la existencia de las ajenas, es arduo pero sumamente enriquecedor. Es una tarea de análisis y síntesis que –a través de diferentes dispositivos individuales y grupales - permite el reconocimiento y hasta el descubrimiento de deseos y limitaciones. En ese trayecto, vamos haciéndonos autor*s de nuestras elecciones y un poco más libres en la asunción de nuestros derechos. El nuestro es un proyecto que comenzó en los años 90 en el marco de un grupo de militancia llamado “Lesbianas a la Vista”, en el que trabajábamos la visibilidad a través de grupos de reflexión y acciones en la calle. Fue allí donde -a partir de escuchar a otras y escucharnos- pudimos comenzar a preguntarnos el por qué de la circulación de la violencia en nuestros vínculos. Y fue desde esa fortaleza de reconocernos, que Fabiana Tron gestó la idea, años atrás, de trabajar con el tema y otras fuimos sumándonos y abriendo otros caminos. Es por eso que nuestros recursos –por otra parte limitados- están específicamente enfocados en el trabajo con lesbianas y bisexuales. Sabemos que el resto del colectivo LGTTBI, podrá ir sumando y amplificando la voces en función de las necesidades, tiempos y prioridades de cada grupo, ya que es una temática que resulta compleja en todo sentido y en cada una de las instancias que involucra.
Creemos firmemente en la riqueza del trabajo en redes, y es por ello que estamos hoy aquí, dispuestas a apoyar y a intercambiar con quienes se interesen o quieran implicarse en el tema.Algunos de los ejes de nuestro trabajo están delineados en función de fortalecer la autoestima, construir destrezas para la resolución de conflictos, aprender a registrar, poner y sostener límites, reconocer la autonomía, las potencialidades, poner en palabras lo acallado, y en la visualización de que otra realidad es posible; ya que el maltrato no es un destino inexorable para nadie.
Generalmente, las lesbianas maltratadas sienten miedo, impotencia, debilidad y vergüenza. A veces, siguen ilusionadas con que su pareja va a cambiar, lo que provoca letargos de agonía y sufrimiento.
El maltrato es un comportamiento aprendido a partir de las experiencias de la infancia y de los mensajes sociales y culturales que justifican la violencia contra las mujeres, contra l*s diferentes, para ejercer poder y control sobre sus vidas. La sociedad, en general, no sanciona el maltrato, por el contrario, lo justifica generando culpa en quien lo sufre.
Detrás de las estadísticas que podamos recavar y más allá de las frases que configuran este cuerpo textual, existen cuerpos reales que se encierran, chocan con obstáculos, no ven la salida, no encuentran una puerta de entrada, se enferman o se acostumbran. Entre ellas, muchas, desde su necesidad, desean profundamente abrir la puerta, mirarse al espejo, reconocerse y vivir con dignidad el derecho a una vida libre de violencia.
Laura Valeria Eiven - Coordinadora General Equipo Desalambrando Bs. As.Argentina
(1) Nota publicada en la revista “Encontradas”, de “La Casa del Encuentro”, en octubre del 2006, por el Equipo Desalambrando Bs. As.
(2) El Maltrato entre lesbianas, un análisis, Bárbara Hart
(3) “Visibilidad”, Lic. Yolanda Orozco
------------------------------------------------------------------
2. "Los paraisos de la Sexualidad, Infierno y discriminación o paraíso y diversidad"

* Esta ponencia fue presentada en el Foro de Salud Sexual, “Los paraísos de la sexualidad, infierno y discriminación o paraíso y diversidad”. auspiciado por la Asociación Sexológica Alerta 2000 y el Hospital Fernández, división área programática el 25 de marzo de 2004 en el Aula Magna del Hospital Fernández. FUENTE : Artículo cedido por RIMA web. Red Informativa de Mujeres de Argentina http://www.rimaweb.com.ar/ para publicación el 5 de mayo 2006 en CIUDAD DE MUJERES http://www.ciudaddemujeres.com.

Buenos días, quisiera decir que este texto ha sido elaborado gracias a las voces de otras compañeras y militantes con quienes hemos compartido espacios de reflexión y lucha y de teóricas que enriquecieron nuestra mirada. En particular, hemos articulado textos con Fabiana Tron. Infierno, en la mitología griega y romana, eran los sitios subterráneos a donde iban las almas de los muertos para recibir castigo por las faltas cometidas. Lugar destinado por la Justicia Divina para castigo eterno de los réprobos (herejes).Es extraño y suena paradójico llamar “Justicia Divina” a castigos y culpas. Una vez escribí un graffiti al respecto, que decía: ”el castigo no es Divino(con mayúscula), es divino(con minúscula)”, un poco para rebelarme, con causa, a ese destino.El paraíso aparece como un lugar en el que, según la Biblia, Dios puso a Adán y Eva. El cielo de los justos, cualquier lugar ameno. Paradójicamente, el paraíso es el lugar más alejado en los teatros, el más incómodo, claro, más cerca del cielo pero más lejos de la realidad observable, algunos dicen que se ve mal pero es el que tiene mejor acústica, será un consuelo o resignación, será cuestión de registros, de quien prefiere escuchar o quien prefiere ver, cuestión de gustos. En la Edad Media, se llevó a cabo la cacería de brujas por parte de la Inquisición. Ellas eran mujeres que, “fueron durante mucho tiempo los únicos agentes de salud para los más pobres”. Así pasaron a la clandestinidad, fueron perseguidas y masacradas igual que aquellas mujeres que habían perdido la capacidad de procreación y su encanto físico o las que hubieran hecho uso de su sexualidad fuera de lo permitido por la sociedad, o bien, las que lograban vivir de forma autónoma sin dedicarse a actividades domésticas, cuestionando la autoridad masculina o la de la Iglesia.

A muchas lesbianas también nos han mandado a la hoguera o al infierno, algunas fueron porque pensaron que era su destino probar, otras porque les gustaba la idea, otras no eligieron, pero muchas no fueron porque no saben, a “ciencia cierta” dónde queda o porque no quisieron ir; ahora, no recuerdo que nos hayan dado pasaje alguno al paraíso (salvo recomendación de algún cura a modo de extorsión para virar el deseo de alguna confesa lesbiana donde “solo tendríamos chance en el paraíso si lográramos controlar el deseo y no concretarlo”).Todo sistema social es una manera de ordenar el mundo. El ordenamiento que nos rodea y la manera en que nos ordena a nosotras no es un ordenamiento arbitrario o casual. No surge por generación espontánea ni es natural. Es un ordenamiento interesado, histórico, es decir sujeto a las fuerzas históricas y a sus variables y por lo tanto cultural.Ese ordenamiento supone una manera de observar, explicar, valorar y regular a la sociedad y responde a unos intereses determinados. La gran trampa en la que se nos hace caer es que las instituciones sociales generadas por ese ordenamiento aparecen como naturales. Lo que viene dado por la Naturaleza no cabe más que asumirlo. El sistema capitalista y patriarcal ha utilizado esta naturalización para sostener, justificar y controlar un ordenamiento que contiene profundas desigualdades. Así aparecen las lógicas dicotómicas y jerárquicas. Hombre es superior a mujer. Blanco es superior a negro. Cristiano es superior a judío, judío a musulmán, la mente es superior al cuerpo y la heterosexualidad es superior a la homosexualidad. Ese componente inferior del par queda ubicado en el lugar de “la diferencia”, mientras que el miembro superior ocupa el lugar de “la normalidad. De esta naturalización resulta que los modelos que se proponen para interpretar la realidad no suelen ser advertidos como modelos en la vida cotidiana sino como la realidad misma. Confundimos la realidad con el modelo y en la medida en que los sistemas sociales logran hacer creer a los individuos que los modelos que se presentan son los únicos posibles aseguran su permanencia. Esta supuesta naturalización es la causa de la alienación de los individuos por la cual se nos dificulta ver que el único lugar que hay para nosotras en ese esquema es de subordinación. Lo que no puede existir en el sistema simplemente no existe. Así, la única forma de relación sexual para este sistema es la heterosexual y puesto que no hay más que una no tiene sentido diferenciar sexualidad de heterosexualidad. Esta forma de limitación no es sólo cuantitativa “TODOS SON HETEROSEXUALES” sino cualitativa. Hay cualidades de la realidad social de las que no se habla jamás. Se nos hace ignorar que disponemos de una capacidad de relacionarnos sexualmente que se caracteriza por su plasticidad y diversidad. De la gama amplísima de posibilidades, el orden social impone una, la heterosexualidad.Pero esta sociedad con su ordenamiento, no solo limita las posibilidades reales y limita el número de personas que pueden alcanzarlas sino que establece las maneras de realización. Esto es la normalización: esta sociedad capitalista y patriarcal necesita una determinada manera de relación sexual para asegurar la reproducción de la especie (por eso heterosexual) y para asegurar la reproducción de su ordenamiento (por eso el androcentrismo) . Esto significa no cualquier heterosexualidad sino una ligada preferentemente a la familia, preferiblemente restringida a la edad fértil, preferentemente genital, preferiblemente coital. Es también una heterosexualidad acorde al mantenimiento de la opresión de las mujeres por eso androcéntrica, es decir ligada a una heterosexualidad centrada en la sexualidad del hombre, una heterosexualidad que niega el placer autónomo de las mujeres a favor del placer “domado” por los hombres y dependiente del suyo. Una mujer se constituye como tal cuando un hombre “la hace mujer” en la relación sexual.La heterosexualidad obligatoria se constituye como una institución que se sostiene gracias a dos premisas fundamentales: sexualidad = reproducción y sexualidad = heterosexualidad y a un sistema de géneros rígido y estereotipado.
Es importante no perder de vista este concepto de heterosexualidad obligatoria como institución, ya que el sistema de géneros rígido que impone a los hombres ser de una determinada manera y a las mujeres de otro, oprime tanto a varones heterosexuales, como a varones gays a mujeres heterosexuales como a lesbianas. Nada más sencillo que explicar lo anormal como desviado de lo normal para no tener que explicar la misma normalidad ¿ Qué quiero decir con esto? Supongamos que les pregunto ¿Cómo se llama una persona que tiene dos piernas?... ¿Y la que tiene dos brazos? No podemos responder a esas preguntas porque no hay palabras para eso. Pero sí tenemos y sabemos lo que significan las palabras manca o renga. De quien tiene dos brazos o dos piernas no sabemos más que “es normal”. Esto significa que hay realidades que no es necesario nombrar porque son normales y es más diferenciador nombrar los aspectos que contravienen la norma. Con esta misma lógica podemos pensar ahora las orientaciones sexuales. A la pregunta ¿Por qué sos lesbiana? que todas nosotras hemos tenido que soportar infinidad de veces no se corresponde la de: y vos, ¿por qué sos heterosexual? Porque lo normal no necesita ser explicado.El modo que la sociedad tiene de controlar y asegurarse que la norma de la heterosexualidad obligatoria se cumpla y a su vez teñirla de un barniz de superioridad es la homo/lesbofobia.
La lesbofobia es un conjunto de ideas y prejuicios que se convierten en parte de la cultura general y se manifiestan en chistes, chismes o comentarios acerca de la homosexualidad o el lesbianismo.Vivimos una especie de expropiación del cuerpo por parte de quienes se adueñan, en principio, de nuestros sentidos, nos establecen una jerarquización que privilegia una cosa por sobre la otra, donde aparecen los pares de opuestos que no son más que el discurso binario, dogmático que incluye a casi todas las instituciones existentes desde la familia en adelante atravesando las religiosas, estatales, las científicas, etc. No hemos llegado a comprobar si la diversidad es un paraíso porque durante siglos han intentado aniquilar aquellas diferencias que mostraban la realidad por sobre lo impuesto. La diversidad está fuera de control, da miedo y así se legitima la violencia, siempre aparece un disciplinador para generar miedo, entre otras cosas, a la diversidad. En ese sentido, hay algo que me parece que puede ser un buen ejercicio: cada vez que escuchemos el adjetivo “normal” aplicado a algo, podríamos probar a hacer el cambio por “normativo” para explorar qué tipo de relaciones se están haciendo y desde dónde se está hablando.Podemos deducir que siempre que podamos elegir o hacernos cargo de nuestro deseo estaremos más cerca de la salud.

Relevamiento
Les voy a leer un relevamiento, la encuesta llevada a cabo por el Programa "Desalambrando", fue realizada sobre una muestra al azar durante la concentración de La Marcha del Orgullo, el 1º de noviembre del 2004, elección que tuvo como sentido el caudal de lesbianas que se convocan en la misma. Nuestro proyecto tiene como una de las tareas prioritarias, realizar todos los abordajes posibles para ir completando los datos para llevar a cabo la campaña de prevención, concientización y visibilización de maltrato hacia y entre lesbianas, elaborando un mapa de estado de situación del cual partir, que se irá completando a medida que el trabajo nos acerque más al conocimiento desde el campo y la teoría
Frente a la pregunta ¿Vivencias algún tipo de violencia por ser lesbiana?Un 46 % responde que sí, un 44 % que no y un 10 % no contesta. ¿Cómo se expresa esa violencia por ser lesbiana?Un 26 % habla de comentarios despectivos en la familia, 20 % habla de homofobia y discriminación. Un 10 % menciona la discriminación en el trabajo. Otro 10 % menciona los comentarios despectivos en la calle, otro 10 % la invisibilidad. Un 6 % siente la violencia como el temor por represalias al mostrarse en la calle y otro 6 %, teme agresiones verbales.Detrás de los porcentajes estadísticos y frases de este cuerpo textual, existen cuerpos reales. Los mandatos tienen inscripción en el cuerpo así como los estigmas repercuten en el cuerpo. Las lesbianas nos somos las mujercitas de los cuentos infantiles, ni Bellas durmientes ni Blancanieves ni Cenicientas a la espera de un príncipe que nos despierte o calce. Las lesbianas no hemos tomado la manzana como fruta prohibida, nuestro terrible error parece que fue, entre otros, no solo no haberla mordido sino no habernos convertido en costilla. No, no son los hombres los que nos hacen mujeres o lesbianas y no es la falta lo que nos define. El otro día dialogando con una Doctora, nos decía que las lesbianas, tal vez, a partir de no centrar todo el juego erótico en el “pene”, buscábamos otros espacios de goce o placer; yo me niego a que seamos definidas desde la falta (carne de cañón para el psicoanálisis, ¿y por qué en este caso puntual, nunca se les ocurririó definir la envidia desde lo que sobra?)), me niego porque esta actitud falocéntrica establece una vez más el parámetro desde el cual comienza la comedia de enredos que, a veces, llamamos mitos, otras prejuicios, otras, paraíso y otras infierno. Una alineación donde si no me reconozco, no puedo reconocer a otro.El problema no son las lesbianas sino las verdades absolutas, el problema son los discursos en voz alta y los de voz baja, las entrelineas, los detalles al pie, los sub textos:- “somos peligrosas, subversivas, perversas, enfermas”- en fin, la construcción social de un cuerpo real que le hace jaque a la idea de un “deber ser” de un cuerpo, paradójicamente, “minado”. Armadas desde afuera cual rompecabezas por mano y obra de Dios-según La Iglesia e innatistas, etc-, de la familia que nos pinta de rosa, nos pone vestido y nos indica minuciosamente cómo debemos ser, de la Escuela, que no nos educa ni nos forma sino que nos vierte la información que debemos aceptar sin más como exacta, cierta e inamovible y teme educarnos sexualmente porque “el saber es poder, poder elegir”, de la iglesia o templo o sinagoga, que nos castiga-culpa-silencia salvo que sepamos llevar nuestro deseo anudado y vayamos a confesarnos de vez en cuando, de algunos profesionales de la salud, que como creen que lo nuestro no tiene remedio, nos recetan que “el silencio es salud”, de los jueces que nos sentencian y de los policías que están al servicio de alguna comunidad, menos una que incluya lesbianas, travestis, gay, transgénero, intersex, pobres, desocupados, discapacitados, prostitutas, etc. Y ustedes preguntarán cuándo viene la parte del paraíso, o éstas se están victimizando o calcinando en el infierno.Pues fíjense que no es casual en esto de las dicotomías, que las cosas sean blanco o negro (siempre el negro es lo malo y tampoco es ingenuo) ni que se plantee paraíso o infierno en las fantasías heterosexuales en relación a lesbianas, construcciones dilemáticas que tienden a fracturar los vínculos y las identidades. Creemos en un criterio de verdad que no es absoluto, en verdades circunstanciales, plásticas, que se actualizan con los contextos, con las individualidades, con las especificidades que, por supuesto generan más incertidumbre, pero tienen que ver más con una mirada del mundo que no esté sesgada o estereotipada, una verdad especular. Nos imponen que hay que definirse, hay que decidir si se es una cosa o se es otra porque, inmediatamente, aparecen los agenciadores del sistema que nombré anteriormente, para ubicarse y saber cuál es el blanco a disparar (en este caso el color es simbólico porque implica precisión). Somos blancos móviles de la ignorancia e intereses de un sistema que se perpetúa gracias a taladrar sobre los cuerpos, los valores que lo sostienen, valores impuestos, valores que cotizan en bolsa. Poder y dinero. Y la sexualidad? Y la salud sexual? También mueve poder y dinero.La situación más grave- desde la salud- de estar en el closet o en el encierro, la forma de violencia más terrible que nos condena al secreto, al silencio, es la de quienes están en el closet consigo mismas, esto es, quienes niegan tener deseos y sentimientos hacia otras mujeres y luchan por reprimirlos. Cuando el closet se convierte en un modo de vida, en una barrera que no puede saltarse, sus consecuencias son las contrarias a la definición de salud enunciadas por la OMS “como un estado de bienestar físico, mental y social y no la mera ausencia de enfermedad” y, por lo tanto, se convierte en un problema de salud sexual. Y esto está ligado a los derechos porque ninguna lesbiana podrá reclamar por una atención ginecológica eficiente donde se contemple que tiene relaciones con otra mujer, o por el derecho a acceder a la tecnología reproductiva si no puede presentarse ante la sociedad como lesbiana.Para esto recomendamos:. Promulgación de leyes antidiscriminatorias que incluyan la orientación e identidad sexual. Derogación de leyes discriminatorias. Promulgación de leyes sobre salud reproductiva que permita el acceso de las lesbianas a los servicios públicos de fertilización asistida. Promulgación de leyes que garanticen la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo . Promulgar leyes sobre violencia doméstica que contemplen la situación de las parejas lesbianas, incluyendo servicios especiales de atención. Fortalecimiento de las defensorías de los habitantes y Comisiones de Derechos Humanos sensibilizados y concientizados sobre la problemática de lesbianas. Talleres y seminarios de capacitación y concientización para profesionales de la salud que incorporen el abanico existente de diversidades con quienes abordar la salud. En el ámbito de la educación (el ámbito escolar es uno de los ámbitos más lesbofóbicos) consideramos importante que las diversidades sexuales sean presentadas en las clases de educación sexual como lo que son, una variante más de la sexualidad humana y no como “lo raro” “lo diferente” en sentido peyorativo ligado a la exclusión. Políticas de salud pública en gral al respectoEntendemos por salud a la búsqueda de un concepto de salud que nos abarque como un proceso de conocimiento dinámico donde aprendamos a mirarnos, a poder elegir, a accionar, al autoconocimiento, a la autonomía y al ejercicio de los derechos. Por lo tanto, no somos buenas pacientes.El paraíso o el infierno son lugares cuyos dueños han usufructuado su alquiler y sub alquiler por siglos. La ideología fascista, conservadora, positivista se ha augurado funcionarios de sus intereses . El mismo médico que discrimina o invisibiliza o chantajea a su paciente, si es que esta pudo asumirse delante de él, el mismo terapeuta que le dice a su paciente, y voy a citar a una de las lesbianas que vienen a nuestro programa que se acercó a un “Centro de Salud” para buscar ayuda:- “me preguntó por qué estaba tan gorda, qué clase de torta era y qué tal me iba en la cama, porque los homosexuales-me dijo- se la pasan cogiendo, todos cogen con todos”- situación dada en el Centro de Salud de Lugano I y II, llamado “Centro 3” y un terapeuta del servicio llamado Lic. Andrés Añón. Decía, esos mismos profesionales, jueces, médicos, terapeutas, etc que ejercen esta violencia, después llegan a su casa y alquilan una película porno de lesbianas para lograr el climax necesario para llegar al infierno o al paraíso según sus preferencias donde las lesbianas ya no son esas perversas tortas vulnerables que buscan atención para su salud sino perversas excitantes al servicio de su placer, ubicadas en otro contexto, donde habrá camillas donde se jugará “a la doctora” y una oscultará a otra pero esta situación, lejos de darle asco o repulsión, encenderá sus fantasías hasta las últimas consecuencias. Luego, sacará la película y con ella a las lesbianas que ocuparon una hora y media de su agenda más privada, su cama, y seguirá su vida tan ”normal”. Queremos dejar claro que muchos otros profesionales luchan y se juegan por diferenciarse, son aliado de la diversidad y verdaderos agentes de salud en un sentido integral. Las lesbianas no estamos representadas por ninguna, el abanico de situaciones posibles es infinito como tantas lesbianas hay, algunas tocan el cielo con las manos y otras tocan fondo, unas hacen el amor hasta estallar y otras estallan en mil pedazos dándose contra la pared contra la injusticia contra la impotencia, algunas hacen camas de tres o cuatro y otras no tienen cama porque no tienen empleo y se quedaron en la calle, están las que hacen el amor con todo el cuerpo y quienes ni sienten que lo tienen de tanta negación, rechazo o invisibilidad, están las sadomasoquistas y las que salen a pintar consignas de liberación de las ataduras, están las que se pasan horas mirándose al espejo para arreglarse y las que desterraron el espejo de sus baños porque no pueden ni mirarse, las que pueden reunirse en familia y las que solo se familiarizaron con la soledad porque todos le dieron la espalda, las que aman a otra hasta la locura y las que son tomadas por locas cuando dicen que aman a otra , las que hacen el amor como ninguna porque como nadie conocen el cuerpo que tocan y las que como odian su cuerpo no pueden tocarse ellas como a nadie, están las que sienten fuego de tanta pasión y las que se consumen a diario por la opresión del silencio. Y más.Nosotras convidamos gentilmente a la comunidad en general y a los profesionales de la salud en particular, a salir de sus propias cárceles, a no ser cómplices, a no oprimir el cuerpo de nadie, a no usar el cuerpo de nadie como un mapa colgando en un pizarrón y a registrar a un ser que no esta dibujado sino que palpita y piensa.Infierno o paraíso, qué más da, en todo caso, lo más cercano a lo que llaman paraíso, tal vez, sería una sociedad justa. La esperanza en que “Otro mundo es posible” radica para nosotras en que comprendamos que mientras los derechos humanos y la opresión de algún grupo cualquiera sea, no sean respetados y contemplados, los derechos de todos están en peligro. Una campaña contra la violencia en Colombia decía - mi cuerpo primer territorio de paz-. Que cada cual elija qué hace con su territorio, que nadie invada el territorio ajeno, que nadie cerque las ideas. A desalambrar.

Bibliografía.
“Maltrato y abuso en el ámbito doméstico” Jorge Corsi (compilador).
“ Lesbianas, Salud y Derechos Humanos desde una perspectiva. Latinoamericana” Alejandra Sardá- Verónica Villalba- Laura Eiven..
“Lesbianas, heterosexualidad obligatoria y discriminación” Fabiana Tron.
--------------------------------------Leer más...